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Ayudas – Por Jorge Bethencourt

   

A lo largo del año pasado, a pesar de la crisis económica y los recortes, en nuestro país se repartieron diez mil quinientos millones de euros en subvenciones. Unos treinta millones diarios. Es el fiel retrato de una sociedad civil que ha descubierto un nicho de subsistencia en la cultura de las ayudas. Además España gastó el pasado año 168.000 millones de euros en prestaciones sociales (pensiones, subsidios y otras) y 116.000 millones en salarios de empleados públicos de las administraciones. Los costos de administrar el bienestar pueden terminar acabando con el sistema.
El Estado provee de servicios adecuados a los ciudadanos y atiende las necesidades de todos a través de la captación de rentas provenientes de las actividades económicas. Es decir, que el Estado del bienestar es un Estado fiscal. Pero bajo la sombra de ese paraguas crecen y crecen organismos parasitarios que se acostumbran a vivir a base de los recursos que producen otros.
La nueva Europa de los 29 ha incorporado países donde existen grandes bolsas de pobreza. Cada año será más y más difícil mantener los actuales niveles de ayudas y protección para Canarias. Y uno de los peores saldos de esta crisis es que el Gobierno central ha destruido concienzudamente el sistema de políticas especiales para Canarias (desde el convenio de carreteras hasta las ayudas a la desalación).

Más pronto que tarde deberíamos empezar a vivir a través de nuestros propios recursos. La independencia energética (hoy nos dan más de mil millones para pagar el costo de la luz), la mejora de los transportes de mercancías y viajeros (hoy subvencionados con diversas cuantías) y la eficacia competitiva de nuestras producciones agrarias e industriales (hoy protegidas con aranceles y ayudas económicas).

El sector turístico -el único que no se ha protegido con medidas excepcionales- es el que ha seguido creciendo aún en los peores momentos de la crisis. El vecino país de Marruecos camina hacia el libre comercio con la Unión Europea. Se nos acaba el tiempo para aprender a especializarnos, para ser los mejores en nuestras fortalezas económicas y tomar posiciones inteligentes nuestra competencia con el gigantesco vecino africano. Tener una política canaria en la UE no es pelear por mantener eternamente un sistema de subvenciones condenado a la extinción. La teta de Europa se va acabando y por aquí nadie se ha enterado. Todavía.

@JLBethencourt