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El campo canario necesita la voz de CC en Bruselas – Por Guadalupe González Taño

   

El pasado viernes, 9 de mayo, se celebró el Día de Europa, una fecha en la que se conmemora la declaración Schuman, considerada el primer paso, dado en 1950, para la formación de la Unión Europea.
Desde que España se adhirió a la UE en el año 1986, Canarias siempre ha tenido una situación diferenciada dentro de Europa. En aquel momento, además del documento de adhesión de España, se suscribió un protocolo específico en el que se reflejaron las condiciones aplicadas al Archipiélago. En la práctica este hecho supuso que los productos de las Islas fueran considerados como procedentes de terceros países, algo que a la larga ponía en riesgo la supervivencia del campo canario.

En ese momento, nuestra formación política en La Palma promovió y lideró el movimiento hacia la integración de las producciones canarias en la Política Agraria Común (PAC). De forma muy especial, fue el tesón de Antonio Castro Cordobez, quien en aquel momento estaba al frente de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, el que facilitó el cambio.
Fue en 1991 cuando por fin se modificó el régimen de integración de Canarias en la UE. A partir de ese momento, comenzó a aplicarse la normativa de la PAC, aunque con ciertas especificidades, recogidas en el programa Poseican, ahora Posei y en el Régimen Específico de Abastecimiento (REA).
Sin embargo, con el paso del tiempo, se fue haciendo patente que la integración en Europa requería un paso más. A mediados de los años noventa, nuestra formación comienza a defender que las condiciones de lejanía, insularidad y fragmentación territorial son estructurales y permanentes y que, por tanto, dificultan el desarrollo de Canarias y otras zonas, que más tarde comenzaron a denominarse ultraperiféricas.

Canarias, al igual que el resto de las regiones ultraperiféricas, necesitan medidas especiales para afrontarse esas condiciones permanentes. De nuevo, fue Coalición Canaria quien lideró el movimiento para lograr para ellas el tratamiento diferenciado que garantice, al menos en parte, su integración real en Europa y en las políticas comunitarias.
A lo largo de este proceso, fue el cultivo del plátano quien se vio especialmente afectado. En concreto, desde los años 70 el mercado español estaba reservado a la producción platanera del Archipiélago, lo que significaba que solo se consumía fruta procedente de Canarias. La desaparición de las fronteras eliminaron esta posibilidad, con lo que el plátano canario perdió su principal mercado.

A fin de compensar esta pérdida, teniendo en cuenta la necesidad imperiosa de mantener vivo uno de los principales activos exportadores del Archipiélago, comenzamos a luchar por una norma, la OCM, que establece un sistema de contingentes y ayudas para hacer posible la supervivencia del cultivo. Y al frente de esta lucha está de nuevo Coalición Canaria, sobre todo a través de la Consejería de Agricultura del Gobierno canario.

La batalla contra la OCM por parte de las multinacionales bananeras aún continúa, a pesar de que, con el fin de proteger estas ayudas, se ubicaron dentro del Posei.
Que nuestras singularidades sean reconocidas en Europa ha sido, y continuará siendo, una lucha dura y uno de los principales ejes de trabajo de la historia de Coalición Canaria. Pero ha sido el consenso y la unidad de todos los agentes implicados y de las fuerzas políticas el que ha hecho posible alcanzar estos logros que garantizan la supervivencia de nuestras producciones.
Esta lucha tiene que continuar. No debemos caer en la tentación de pensar que ya todo está hecho y debemos seguir velando porque Canarias no se pierda su estatus en una normativa hecha para territorios continentales con realidades distintas.

Por eso nos hace falta la voz de Coalición Canaria en el Parlamento Europeo. Es necesaria para liderar esta lucha que no se puede hacer igual desde partidos de ámbito estatal que también defenderán los intereses de otras comunidades autónomas que, quizá, entren en contradicción con los intereses de las Islas.
El liderazgo que históricamente hemos llevado desde Coalición Canaria en este asunto requiere que tengamos voz propia en el Parlamento Europeo. A la vez, debemos seguir trabajando desde el diálogo y la unidad.

Los intentos de algunos sectores del Partido Popular en los últimos tiempos de enfrentar a Islas y a sectores agrarios no son el camino. Porque mientras en Canarias nos enfrentamos entre nosotros, las grandes multinacionales bananeras se frotan las manos. Llevan más de veinte años intentando eliminarnos del mercado. No lo han conseguido. Por favor, nose lo pongamos fácil.

*portavoz de CC en el Cabildo de La Palma