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El capitán de Naviera Armas, un ejemplo en Corea del Sur

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

El capitán Alexander Balsa. | DA

El capitán Alexander Balsa. | DA

El incidente sufrido el pasado viernes por el Volcán de Taburiente no sólo no ha pasado desapercibido sino que incluso ha despertado un súbito interés en Corea del Sur, país cuya sociedad tiene muy presente el terrible naufragio de uno de sus barcos que tuvo lugar el pasado 18 de abril y del que ya se han recuperado 205 cadáveres mientras permanecen otras 95 personas desaparecidas.

Dicho interés se ha traducido en que The Chosun, el periódico de más tirada de Corea del Sur, se ha hecho eco del feliz desenlace que tuvo el incendio de un camión a bordo del ferry de Naviera Armas nada más partir del Puerto de Los Cristianos, al punto que el periódico coreano ha puesto de ejemplo la actuación del capitán español y de la tripulación, en contraposición con la nefasta gestión del accidente del ferry coreano Sewoll.

Por otra parte y por la misma causa, el Gobierno de Corea del Sur, a través de su representación diplomática, se ha dirigido a Naviera Armas para conocer sus Protocolos de Control de Pasajeros, Seguridad a bordo, Emergencia y Evacuación.

Diez años de capitán
Alexander Balsa es el capitán del Volcán de Taburiente, y tiene tal rango desde 2004, aunque diez años antes llegó a esta empresa canaria. A sus 42 años de edad explica que lo del pasado viernes “fue un hecho fortuito, ajeno completamente al barco. Posiblemente se originó por un cortocircuito en la cabina del camión, que le llegó a los neumáticos del mismo y desde allí a otro camión que estaba al lado”.

Sobre el resultado del incidente, Balsa da “gracias a los ejercicios que realizamos semanalmente de contraincendios, abandono y otros de prevención, se hizo un buen trabajo y se cogió a tiempo el incendio. La actuación de los tripulantes fue muy buena, desde el sobrecargo y camareros atendiendo a los pasajeros, la sala de máquinas, oficiales y marineros en general”.

“El protocolo de seguridad de Incendio a Bordo se aplicó desde el primer momento -rememora el marino-, una vez comprobada la situación del incendio en la zona de garaje. Paso a paso se fue aplicando el protocolo en una cadena de acciones prevista, evacuando al pasaje para un posible abandono con los chalecos salvavidas, el retén contraincendios, las puertas estancas y todos los medios disponibles”.

Como buen jefe, Balsa no duda en “destacar el afán de la tripulación, porque yo puedo dar muchas órdenes, pero la tripulación tiene que tener ganas de hacerlo bien, sin dudar. Si hubieran dudado la situación hubiera sido diferente”.
El capitán supo desde el primer momento qué hacer: “Durante la extinción del incendio puse al ferry al abrigo del viento cerca de la costa para el que barco no escorase, siempre pensando en un posible abandono del buque. Por ese motivo me acerqué a Tenerife de nuevo, para tener al buque en la mejor disposición.
Sobre el Sewoll, Balsa sentencia: “Me parece que este trágico suceso ha habido del todo, una cadena de fallos, desde el mando a la tripulación. Pero un capitán es el último que abandona el barco en caso de accidente. Yo llevo a personas, no a mercancía, y ese es el compromiso que asumo al ser capitán: no salir del barco hasta que lo haga el último pasajero”.