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La última (columna)>

Carne de telediario – Por Jorge Bethencourt

   

Michelle Obama ha dicho al mundo que se encuentra “escandalizada” por el secuestro de 276 de niñas, en Nigeria, por el grupo islamista Boko Haram. Y además añadió que ve en esas niñas a sus propias hijas y que muchos padres sentían miedo de mandar a sus hijas al colegio. Me parece útil que personalidades como la esposa del presidente de los Estados Unidos se ocupen del caso de las niñas secuestradas para ser usadas como esclavas sexuales por los extremistas islámicos nigerianos. El hecho de que el caso salga en los medios de comunicación de forma relevante y el pronunciamiento de muchos personajes famosos están movilizando recursos para el rescate de las jóvenes, así que bienvenida sea la publicidad.

Pero la cara oscura de esta tragedia es que cada día se producen muchas otras que no tienen la suerte de ocupar los titulares de los medios de comunicación. Cada día se producen secuestros, violaciones, ablaciones, mutilaciones y asesinatos de niñas y niños en países con los que las poderosas naciones occidentales tienen tratados de cooperación. Países donde los Estados Unidos han intervenido para colocar gobiernos títeres encabezados por sangrientos dictadores. Me pregunto si a Michelle Obama le escandaliza que en la cárcel ilegal de Guantánamo se haya encarcelado y torturado, sin juicio, sin garantías procesales y secuestrados de sus propios países, a docenas de jóvenes que también podrían ser sus hijos.

Porque da la casualidad de que eso sí es una responsabilidad heredada por su marido, premio Nobel de la Paz. Lo que ocurre en África es responsabilidad de los propios africanos. Pero también de décadas de explotación de sus recursos naturales por las grandes potencias que han aprovechado el tribalismo, la incultura y las rivalidades internas. Que han fomentado incluso, en ocasiones, el enfrentamiento. Las mismas potencias coloniales que han pactado con el extremismo islámico, cuando tiene petróleo, permitiendo el crecimiento de un orden social medieval, que esclaviza a las mujeres, sanciona de manera bárbara las faltas civiles, mutila a las niñas y practica una justicia basada en la lapidación. Con algunos de esos países mantiene relaciones comerciales y políticas el poderoso marido de la señora Obama, que se escandaliza porque en Nigeria unos terroristas hayan secuestrado a unas trescientas niñas, carne de noticia de la CNN durante algunas semanas. Serán rescatadas. Y los terroristas aprenderán que es mejor hacerlo de una en una.