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Cataclismo – Por Pedro Calvo Hernando

   

Las elecciones europeas del domingo han sido una especie de cataclismo en el planeta político español, se miren por donde se miren e independientemente de que muchos de sus aspectos eran esperables, como el tan manoseado hundimiento del bipartidismo. Es cierto también que la irrupción de Podemos es la noticia más sobresaliente, pero es igualmente cierto que es el PSOE el partido que con mayor rapidez ha comenzado a reaccionar ante las nuevas realidades, sobre todo las suyas, tan marcadamente negativas. Sobre el tema del bipartidismo conviene no exagerar, ya que siempre hemos sabido que las elecciones europeas eran un arma de castigo a los partidos gobernantes y a los grandes errores de todos. Es cierto también que los resultados del domingo no son en absoluto extrapolables a unos comicios generales, donde los electores saben que se juegan infinitamente más que en los de elección del Parlamento Europeo. En el caso de la irrupción de Podemos es claro que vemos la concreción política de unos movimientos rompedores de izquierda de los últimos tres años, desde el 15-M, por lo que es un hecho que promete más permanencia y futuras concreciones que otros. Puede ser el comienzo de la concreción del 15-M y similares sucesos que creíamos que se iban olvidando. Y en cuanto a la reacción socialista, con la convocatoria del congreso extraordinario y la decisión de Rubalcaba de quitarse de en medio para dar paso a una nueva Ejecutiva, hay que decir que supone el inicio de una renovación imprescindible. A partir de ahí, teniendo en cuenta además los buenos resultados en Andalucía, la figura de Susana Díaz puede ser determinante y protagónica en los próximos meses, pues sin duda es el personaje más importante y carismático para liderar el partido y convertirse en candidata a la presidencia del Gobierno.