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cd tenerife - córdoba cf> LA crónica

El sueño del ‘play-off’ se esfuma

   
Los jugadores blanquiazules abandonaron el terreno de juego con caras de decepción. | SERGIO MÉNDEZ

Los jugadores blanquiazules abandonaron el terreno de juego con caras de decepción. | SERGIO MÉNDEZ

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

Sumar cuatro derrotas consecutivas en el tramo decisivo de la temporada dan al traste con el objetivo que tenga cualquier equipo. Eso es lo que le ha pasado al Tenerife. Una vez conseguida la permanencia de manera brillante, los blanquiazules aspiraban a jugar los play-off, o incluso a ascender directamente, según decían los más optimistas. Sin embargo, los pupilos de Álvaro Cervera no ganan un partido desde el 20 de abril y ya no dependen de lo que consigan en los tres partidos que quedan para jugar la fase de ascenso cuando acabe la fase regular. Ayer no se merecieron perder ante un Córdoba que se llevó del Heliodoro un premio más que inmerecido.

Los locales comenzaron de manera explosiva el partido. Acumularon varias meritorias ocasiones de gol, pero ninguna consiguió el premio deseado. Dos saques de esquina consecutivos de los blanquiazules provocaron que los nervios en la escuadra cordobesa aflorasen.

No obstante, fueron los visitantes los que primero batieron al guardameta rival. En una jugada aislada de ataque, sorprendieron a Roberto, quien nada pudo hacer en el minuto 17 ante el disparo de López Silva, quien batió de disparo cruzado al meta tinerfeño tras aprovechar una buena asistencia del azteca Dávila.

Con el 0-1 se cumplían las previsiones de Álvaro Cervera, quien había avisado en la previa del encuentro de la peligrosidad de los pupilos del Chapi Ferrer en los jugadas de contragolpe.

El gol andaluz golpeó la línea de flotación chicharrera, aunque ni mucho menos los locales se dieron por vencidos. En lo que quedó de primer acto siguieron controlando el esférico y también acumularon más ocasiones de gol. Algunas muy claras.

Tuvo una de ellas Aridane solo seis minutos después del 0-1, pero su fuerte disparo se marchó al lateral de la red. Algunos aficionados, engañados por un efecto óptico, llegaron a cantar el gol. Luego Ayoze partió a correr desde el carril zurdo, se fue centrando hasta disparar abajo para intentar sorprender a Juan Carlos, quien se pasó buena parte de la primera parte perdiendo tiempo. Por entonces, el cronómetro marcaba el minuto 40. A la contra, Ulises Dávila pudo ampliar la cuenta de los visitantes, aunque su ajustado remate se marchó a la izquierda de Roberto (42).

Curiosamente el descanso llegó incluso antes de que se cumpliese el 45. Faltaban cinco segundos para llegar al tiempo reglamentario y el colegiado Dámaso Artcediano Monescillo pitó el final, ante el asombro de los jugadores y el enfado de la grada, quien le despidió con pitidos y abucheos.

Tras el paso por los vestuarios, Cervera no llevó a cabo ninguna sustitución. Tampoco Ferrer, por lo que los fueron los mismos protagonistas los que comenzaron la segunda parte. Y eso que había que remontar el tanto cordobés.

Lejos de que el panorama mejorase, el Tenerife empeoró y se convirtió en un cúmulo de despropósitos. Constantes pérdidas de balón y falta de comprensión entre los jugadores sacaron del partido al equipo. El grupo solo se volvió a conectar con un disparo en el minuto 55 que Ayoze Pérez estrelló en el palo largo de Juan Carlos, quien se ganó a pulso la tarjeta amarilla por sus reiterados pérdidas de tiempo. La del punta de María Jiménez resultó ser la oportunidad más clara de todo del encuentro.

No empató el Tenerife y el partido seguía muy cuesta arriba. Hubo que tirar de casta, de Ricardo y, especialmente, de Suso para que el Tenerife encerrase al Córdoba en su campo durante toda la segunda mitad. La labor del interior de Taco fue inmensa. El solo se cargó al equipo a la espalda y tiró del carro. Bien atacaba con mucho criterio, bien defendía haciendo un derroche de esfuerzo y casta. También mención aparte merece el partidazo que cuajó Ricardo en la medular. Se multiplicó para tapar huecos y se les vio con la tripleta que ubicó el preparador cordobesista para cerrar espacios.

Sin embargo, el Tenerife está en ese momento de la temporada en el que no le sale nada. Está absolutamente negado y la suerte le es absolutamente esquiva. La segunda parte fue un completo monólogo blanquiazul, sin embargo el gol de la merecida igualada nunca llegó.

Cervera intentó cambiar el guión, metiendo a Nano por un Luismi Loro que se preocupó más por defender que por atacar. ¡Cuánto se echa de menos a Cristo Martín en partidos como el de ayer! Su baja ha sido muy importante para el equipo.

A los 78 minutos de partido, Juan Carlos hizo la mejor parada de todo el partido al evitar un tanto de Aridane, quien remató con todo de cabeza a gol. Era desesperante y frustrante. Los blanquiazules lo intentaban una y mil veces, pero sin fortuna. Cervera lo intentó por última vez, sacando del campo a Moyano para dar entrada a un Juanjo Expósito que en esta ocasión no fue el revulsivo que el equipo necesitó.

Prolongó tres minutos el colegiado, pero si se hubiese jugado 30 minutos más, el Tenerife tampoco hubiese empatado la contienda. Al final se consumó el cuarto tropiezo consecutivo de la temporada, curiosamente todos por la mínima. Quedan tres partidos más por disputarse, tres finales en las que aún quedan opciones para el Tenerife juegue los play-off de ascenso, pero ya no depende de sí mismo. Eso es lo que ha perdido realmente en este maldito mes de competición.