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Enorme decepción previa al derbi

   
Suso lamentándose tras el partido mientras el resto de compañeros aplauden a la afición por su apoyo hasta el final. | SERGIO MÉNDEZ

Suso lamentándose tras el partido mientras el resto de compañeros aplauden a la afición por su apoyo hasta el final. | SERGIO MÉNDEZ

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

Varios son los motivos que explican la segunda derrota consecutiva que encajó ayer el CD Tenerife. Para empezar, la fatiga, tanto física como psicológica, que padece, que le impide superar a rivales rocosos, que plantean un partido sin apenas espacios y que obligan a los blanquiazules a atacar la portería rival desde muy lejos, anulando así la velocidad de jugadores determinantes como Ayoze o Suso. Pero igual de determinante fue ayer el árbitro de la contienda. Francisco Manuel Arias López, del comité cántabro, se inventó un penalti por una supuesta mano de Moyano al comienzo de la segunda parte. Luego tuvo errores claros de apreciación. El ejemplo más claro de esto último es la tarjeta con la que amonesta a Ayoze y que provoca que el delantero canterano, en principio, se pierda el derbi del próximo sábado. Lo que el colegiado señala en la redacción del acta y lo que sucedió en el campo no reflejan la misma acción. En definitiva, segunda derrota de los de Álvaro Cervera, que llegarán al derbi ante la UD Las Palmas sumidos en un mar de dudas.

Sorprendió el entrenador local alineando de inicio a Aday Benítez en el puesto del lesionado Cristo Martín. Llevaba sin jugar el ex del Hospitalet desde el 2 de febrero. 13 jornadas consecutivas sin pisar el terreno de juego. Obviamente, pagó caro su enorme falta de ritmo de competición. La otra novedad en la formación fue Rigo, quien suplió al sancionado Bruno. El defensa balear fue de menos a más durante el choque.

Casi desde el arranque del choque se comprobó que el Girona no estaba ni mucho menos muerto. La escuadra catalana, que se presentaba en el Heliodoro siendo última clasificada, se jugaba la vida en el duelo y se metió en el partido con más ritmo que su rival.

Antes de los diez minutos de juego, el exblanquiazul Juanlu Hens probó a Roberto y Carlos Ruiz tuvo que provocar que le amonestasen para impedir un ataque gerundense claro. Eran malos augurios.

Pero el Tenerife tampoco se olvidó de que jugaba ante su público e intentó también acercarse a la meta contraria. Primero fue Ricardo con un tiro lejano que detuvo Becerra (min. 16) y dos minutos después, otra vez el portero adversario se estiró para repeler un disparo duro de Ayoze. Buen ensayo.
No obstante, al Tenerife se le atragantó la barrera de cinco hombres que planteó en defensa Pablo Machín. Eso unido a la calidad de los de arriba, Jandro, Timor y Ortuño, provocaba la falta de claridad en el juego blanquiazul.

Ellos reclamaron un penalti cometido sobre Richy. Visto por la televisión, quedan dudas. Eso sucedió en el 22. Tres después, Aitor recibió una amarilla por entrar a destiempo a un contrario.

A esas alturas del duelo, ya Cervera no veía nada claro el desarrollo del mismo, por lo que llevó a cabo una variación táctica. Pasó a Ayoze al carril zurdo, por lo que Aday se colocó en la mediapunta y Aridane asumió los galones de delantero centro. En el 31 del primer acto se produjo la acción que pudiese haber cambiado el signo del choque. Ataque blanquiazul en el que Ayoze avanza con la pelota y le acompaña Suso. El de María Jiménez atrae a los dos centrales que defienden, pero en vez de pasarla a su compañero que se había quedado con mejor ángulo de disparo, decide resolver la jugada con un disparo que se va por encima de la meta catalana.

Se ganó los pitos del respetable por ser excesivamente individualista. Esa fue su tónica durante todo el encuentro de ayer. De ahí al final de los primeros 45 minutos se produjo algún aviso más del Girona, como el de Timor en el minuto 42, pero poco reseñable.

El árbitro fue el protagonista
Tras el paso por los vestuarios y nada más reanudarse el envite, llegó la acción que cambió el partido. Por segunda semana consecutiva, al Tenerife se le castiga con un penalti dudoso, riguroso y de muy complicada observación para el colegiado, que sin embargo no duda a la hora de señalarlo. Jandro no pierde la oportunidad de poner a los suyos por delante en el marcador.

Tocaba remontar y se confirmaba que a los blanquiazules esta temporada se le atragantan los equipos que están metidos de lleno en la pelea por la salvación.

Cervera reaccionó y metió en el partido a Juanjo, sacando a un desentonado Aday. Lo intentó de todas las manera el delantero, aunque el partido se metió en una dinámica de contínuas interrupciones que solo beneficiaban al que iba por delante en el marcador. Esto tampoco lo supo frenar el mal árbitro que ayer dirigió a Tenerife y Girona.

Tocaba apelar a la casta y de eso tienen mucho los componentes del plantel tinerfeñista. Sin demasiado orden y con más corazón que cabeza, los jugadores pusieron toda la carne en al asador para equilibrar el marcador. Primero lo intentó Aitor con un disparo sin fortuna a los 51 minutos.

No obstante, nunca tuvieron los locales claridad para encontrar la meta defendida por Becerra. En el 68 recibieron otro palo. En un salto para cabecear un balón, el árbitro apreció agresión de Ayoze a su rival, por lo que le enseñó una amarilla. Con ella, el canterano se pierde el derbi ante la UD Las Palmas.

Quedaban pocos minutos y tocaba atacar a la desesperada. Cervera metió a Rivero y a Édgar, quedando el equipo con defensa de tres. Ni siquiera así se pudo conseguir un empate que hubiese sido lo más justo.