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La ceguera del piloto – Por Blanca Delia García

   

Mi madre me daba una última cucharada de compota de frutas y añadía: “¡Pero si va desnudo!”. Era el grito del niño que se atrevió a decirle la verdad al emperador vanidoso, un rey desnudo, que se creía con un magnífico vestido que los necios no podían ver. Las meriendas se hacían más ricas con cuentos como aquella fábula que esta semana me trae a la memoria el señor Rajoy. Nuestro presidente del Gobierno -igual que la mayoría de los políticos, pero este con mayor pecado- se parece bastante al rey de aquel cuento, que no quería reconocer la realidad. Mes tras mes aumentan las desigualdades sociales, pero Rajoy se muestra inflexible: según él, ahora toca hablar de la buena marcha de la economía, de los anuncios de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para este año y el próximo, y de los “buenos datos” de empleo del pasado mes. Una alegría que asegura que nada ni nadie se la va a quitar. De manera machacona y sobretodo hiriente para los millones de españoles que atravesamos una situación difícil, afirma en entrevistas y en sesiones de control al Ejecutivo, que hay un cambio de tendencia. Pretende contrarrestar a quienes evidencian que esta va a ser una legislatura perdida para el empleo; va a acabar con menos población activa y más paro.

El presidente Rajoy declara también que el reparto del esfuerzo que se ha pedido a los ciudadanos para salir de la crisis ha sido “equitativo”, tanto desde el punto de vista de los ingresos como de los gastos. Se olvida, no obstante, de que a las grandes fortunas españolas les está yendo muy bien. Los ricos son cada vez más ricos y cada vez hay más pobres. Y se olvida, además, de tragedias que día a día viven los jóvenes y los mayores que no tienen trabajo, o la violencia que sufren las mujeres, cada vez con menos posibilidades de decidir -véase la reforma del la Ley del Aborto o el aumento de declaraciones machistas -. Los gobernantes españoles, los nacionales, pero demasiadas veces también los regionales y los locales, no se paran en detalles. “España va bien”, declaró en su día Aznar y sigue empeñado en repetir bastantes años después su homónimo Rajoy. Ellos, como los que les acompañan en el Gobierno, deben usar gafas especiales que permiten ver cosas que los demás no podemos captar. Aunque puede también que les pase como al mandatario del cuento, que pese a verse desnudo se lo negaba, en aquella historia para no reconocerse necio, y en esta, además, para mantenerse en la poltrona del poder.

@blancadeliagarc

http://blancadeliagarcia.blogspot.com.es