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Churchill

Churchill – Por Tinerfe Fumero

   

El Partido Popular pisó ayer bolas de piche

Los canarios que han disfrutado de sus costas aún vírgenes saben perfectamente lo desagradable que es pisar accidentalmente una de esas bolas de piche que la marea trae desde el punto en que se desprendió del petrolero de turno cuando, impune, limpiaba sus tanques en nuestras aguas. Más allá de lo asqueroso que resulta en lo material, resulta frustrante estar disfrutando del paraíso y, al paso siguiente, caer al infierno de lo contaminado. Ayer le pasó algo parecido al PP en general y a sus senadores canarios en particular a cuenta del fallido acuerdo por aplazar las prospecciones. Ellos, que viven sobre esa nube de la mayoría absoluta, se precipitaron al caos que supone la discrepancia en su singular manera de entender la acción política. Y, claro, ese voto discordante de los baleares en defensa de lo suyo puso en evidencia a quienes deben su privilegio de sentarse en las Cortes a todos los canarios…

Lo más prudente sigue siendo una tregua

Y, sin embargo, la puerta abierta en la reciente reunión entre Mariano Rajoy y Paulino Rivero sigue abierta porque es aceptable para ambas partes. Por un lado evitaría que el asunto se emponzoñe aún más al coincidir con la campaña de las europeas y, por otro, dará margen a una posible negociación aún incipiente en la que no hay que olvidar a la empresa.

Mejora la seguridad

Igual que esta columna afeaba ayer que Canarias tenga 300 policías nacionales y guardias civiles menos desde que llegó al Gobierno el PP, justo es resaltar que los datos del último trimestre implican una mejora en la seguridad ciudadana. Esa medalla también pasa, como la crítica anterior, por la Delegación de Gobierno. Pero como siga la criba, mal andaremos…