X
el dardo>

Comprar lo propio – Por Leopoldo Fernández

   

De la mano de la consejera regional de Empleo, Industria y Comercio, Paquita Luengo, los establecimientos asociados a las dos grandes patronales canarias del sector hotelero y extrahotelero, Ashotel y FEHT, se han comprometido a adquirir la mayor cantidad posible de productos industriales producidos en las Islas, para lo que han firmado el correspondiente convenio de colaboración con la Asociación Industrial de Canarias, Asinca. Parece mentira que tenga que firmarse un acuerdo de esta naturaleza para que los suministros industriales de origen isleño -que hoy sólo alcanzan un modesto porcentaje del 15%- lleguen a consumirse en el Archipiélago frente a la competencia de otros de la misma naturaleza, con calidad y precios similares, procedentes de la Península o el extranjero. La cuestión no es baladí porque aquí se producen, por ejemplo, materiales de construcción; mobiliario de diverso tipo; artículos textiles, de limpieza y papelería; mercancías, menaje y artículos de comedor y baño; vajillas y pinturas, por no hablar de una amplia gama de productos del sector alimentario elaborados por la industria local. Con esta evidencia, el único problema que podría obstaculizar la muy recomendable generalización de estas adquisiciones de productos canarios sería la dejadez de las partes interesadas, que convertirían el acuerdo en papel mojado, y las compras centralizadas que realizan las grandes cadenas o grupos hoteleros para el conjunto de sus establecimientos ubicados en distintos puntos de España, por razones de abaratamiento de costes. En cualquier caso, la idea de la señora Luengo, luchadora donde las haya en favor de lo autóctono, es buena por sí misma, ya que trata de beneficiar a la industria canaria, muy afectada por la crisis económica y que apenas supone el 7 u 8% del PIB autonómico y da empleo a algo más de 40.000 personas. Puestos a ser imaginativos y propagandistas de las producciones canarias, todos los sectores de actividad deberían firmar -o en su caso aplicar el espíritu que los anima- acuerdos similares, para así tratar de potenciar lo propio, naturalmente siempre que compita en precios y calidades. Esta conveniencia resultaría particularmente interesante en el sector primario, que importa la gran mayoría -por encima del 90%, según estimaciones- de los productos frescos de alimentación. Y ello a pesar de los acuerdos alcanzados con la práctica totalidad de las grandes superficies comerciales y los hipermercados, cada día más proclives a abastecerse, a través de proveedores isleños, de productos agrícolas y ganaderos de la tierra. Si la solidaridad se demuestra con hechos, he aquí un reto que a todos, como canarios y consumidores, ha de motivarnos.