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¡Convivir! – Por José Juan Rivero

   

Las investigaciones en el campo de las neurociencias apuntan a que nuestros circuitos neuronales están organizados para favorecer la relaciones con los demás, estos sistemas formados por los complejos circuitos de redes neuronales nos plantean una orientación de nuestro cerebro preparándonos para adecuarnos a las relaciones entre nosotros, demostrando que somos seres sociales, y aquí juegan un papel muy importante, las neuronas espejos y como dice Giacomo Rizzolatti uno de los descubridores de las mismas: “La sociedad, la familia y la comunidad son valores realmente innatos”. Siempre hemos pensado que la empatía es una conducta compleja, que funcionaba en nosotros por consenso social, sin embargo parece que nuestras neuronas están preparadas para responder y potenciar en nosotros las conductas empáticas, de la misma manera, parece que nuestros circuitos neuronales responden ante la estimulación de los demás, es decir, se adecuan para interactuar con los demás, y que esas interacciones sean óptimas, adecuando nuestras respuestas emocionales a la de las personas con las que nos relacionamos.

Por así decirlo necesitamos de los demás, puesto que nos aportan valor a nosotros mismos, nos generan bienestar y felicidad. Por lo tanto, toda nuestra cultura se ha formado entorno a las relaciones con los demás, somos seres que estamos preparados para vivir en colectividad. Así hemos conformado sistemas complejos en torno a la convivencia y al fomento de la búsqueda de nuevas relaciones, incluso a nivel virtual a través de redes sociales y herramientas que lo que hacen es vincularnos con personas, pero lo curioso de todo esto es que incluso nuestro cerebro reacciona de la misma manera cuando imaginamos esas relaciones. Pero convivir es un arte en el que se necesitan destrezas y estrategias para generar nuevas amistades, para fomentar la creación de sistemas complejos de relaciones, desde los pequeños grupos referenciales, a las organizaciones o las comunidades, y en la misma línea mantenerlas vivas, en constante construcción. Las emociones y como gestionarlos juegan un papel crucial en nuestra vida, y sobre todo en la convivencia, muchas veces sentimos. Nuestros miedos y frenos, nuestra percepción de nuestra realidad y como nos potenciamos a nivel personal, nuestras vivencias emocionales y personales. Pero al mismo tiempo debemos de dotarnos de competencias que mejoren nuestro bienestar más social, potenciando ese concepto que denominamos Felicidad Social que nos permite sentir que pertenecemos a algo mayor, que somos aceptados y contribuimos de alguna manera a la mejora de esos grupos, esas organizaciones o esas comunidades, donde nos expresamos y desarrollamos como personas plenas y felices.

*PSICÓLOGO Y MIEMBRO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA POSITIVA
(@jriveroperez)