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Demolitionín Man – Por Ramiro Cuende Tascón

   

El otro día observé con detenimiento a un fulano caminar rozándose con las paredes de las calles por las que se escurría, daba igual que estuvieran descascarilladas y meadas, que limpias y brillantes. Los hombros caídos, las pestañas abatidas aliviaban su visión de la vida, la ropa ajada, los zapatos ababuchados, la moña ajada. A solas; sin su labia, sin su engolada e ibérica voz, sin sus aplaudidores de pago, deambulaba taciturno, y raudo a interponer alguna que otra denuncia en la fiscalía o a la Mesa de la Santa Demolición. Esta mesa es heredera por línea directa de la Santa Inquisición, su más alto y honorable cargo, equivalente al de Inquisidor General que ocupó Tomás de Torquemada, dominico y descendiente de judíos conversos, es el de “Demolitionín Man”, vacante en la actualidad por cuestiones de desconfianza interna. Dicen los que han tenido acceso a sus debates que el ambiente hiede por motivos tales como; los continuos reproches por debilidad manifiesta, marcajes por cierta ansia de trepar al poder, incluso, se encaran cosas como haber sido visto saludando a algún hereje.

A estas personas, aburridas de natural, les da un placer increíble esto de demoler, lo de demolicionar los pone cachondos. Enarbolan esta bandera con el fin de retrotraer a la “legalidad total” cualquiera de los millones de ilegalidades que se realizan por aquí, también les preocupa las creación de riqueza, de negocios de empresarios “A” o “B” -black or white-, da igual, faltas a sagrado, y, hacen lo que se sea para chamuscar o colgar a alguien en la plaza del populacho. No cabe esperar a que los procesos judiciales acaben con sus sentencias firmes. No cabe pensar en proponer algo que alivie el mal causado incluso penando cada cual la pena que le toque, va contra los principios de la Mesa, el caso es hacer bulla. Un caso que sirve para entender los modos y maneras del aspirante a Demolitionín Man, es el que sigue. Afirmó que la sentencia de TSJC es una magnífica noticia porque literalmente dice las obras que se llevan a cabo en el Colegio de La Salle-San Ildefonso son ilegales, “una auténtica desfachatez”, y que va a estar muy pendiente de que el nuevo PGO de Santa Cruz no trate de legalizar las obras. Además, añade que en los últimos días ha tenido conocimiento de los intentos para legalizar las obras ¿Quién se lo facilitará? Me refiero al conocimiento porque tiene poco. No apuesto, pero me jugaría una caña, a que tanta alegría no puede ser cierta.