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Dependencia – Por Aurelio Abreu

   

Firmar el convenio de Dependencia es una satisfacción porque garantiza los recursos y la prestación de los servicios bajo la responsabilidad del Cabildo a personas mayores y personas con discapacidad. Pero no podemos conformarnos con que esa sea nuestra máxima aspiración cada año, como si fuera una montaña que escalamos con sobrehumano esfuerzo sólo para llegar a la cima, plantar la bandera y dejarnos rodar ladera abajo e iniciar de nuevo el mismo camino. Adelantar cada año la firma, como hemos hecho en el Cabildo desde que los socialistas gestionamos la atención social, es un éxito, pero no podemos conformarnos, porque ya es hora de cambiar el modelo de financiación y atención a la Dependencia. Los recursos tienen que estar en el presupuesto de la Comunidad Autónoma en cada ejercicio, para que la transferencia competencial sea completa, real y efectiva.

Los Cabildos son los prestadores de servicios y sin embargo tienen que pelear hasta por el último céntimo con el Gobierno de Canarias. El Cabildo de Tenerife atiende a 4.000 personas en Dependencia, en más de cien centros, dando empleo de forma directa e indirecta a más de 2.000 personas. Son cifras respetables que avalan la trayectoria del IASS como entidad encargada de la atención social en la Isla, y que justifican de sobra la necesidad de contar con los recursos de forma estable. Y esa estabilidad tiene que plasmarse en los presupuestos autonómicos, en Dependencia como en el resto de competencias sociales que el Cabildo tiene atribuidas. Es un paso lógico y necesario dentro del desarrollo de la autonomía y el autogobierno, atendiendo a las particularidades geográficas y administrativas de nuestro Archipiélago. Los Cabildos no son Diputaciones Provinciales. Son instituciones con mucho más peso y calado en las sociedades isleñas. Ahora que la reforma de la Ley de Bases de Régimen Local pone en la diana a las entidades locales, es preciso defender y reivindicar lo que un Cabildo significa para una isla. Y más si cabe en atención social, donde las personas en vulnerabilidad más nos necesitan. Dedicamos tiempo y recursos humanos y económicos cada año a una batalla que podríamos enfocar a otros objetivos. Si ejecutamos la competencia, que se nos aseguren los recursos, al Cabildo y por extensión a las entidades sociales, que se han visto en el pasado con el agua al cuello. Por eso, las competencias en materia social tienen que tener partida presupuestaria. Ya es hora de superar el modelo de convenio, ya es hora de la transferencia plena.
(*) VICEPRESIDENTE DEL
CABILDO DE TENERIFE