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¿Dónde está ese gran beneficio? – Por Norberto Chijeb

   

El grupo de Gobierno del Ayuntamiento de Candelaria, con mayoría absoluta del PSOE, ha vendido la renovación del contrato de Aqualia, para que gestione el servicio de aguas diez años más en el municipio, como un éxito. Nada nuevo bajo el sol. Otra cuestión bien diferente es que los vecinos, a quienes ellos señalan como los grandes beneficiados, le den esa calificación.

Aqualia lleva 19 años gestionando el agua en Candelaria y su servicio no se ha correspondido, en absoluto, con el crecimiento poblacional que ha experimentado este municipio desde 1995 hasta el presente, pasando de 10.000 habitantes a los 26.000 de hoy en día, cuando se alcanzan nada menos que los 13.500 contadores de agua. Y si es así, me pregunto, como es que hace diez años, cuando se firmó la primera prórroga del contrato, la compañía tuvo que abonar 1.5 millones de euros y el próximo año, cuando empiece la segunda renovación, vaya a pagar justamente lo mismo. A todas luces una cantidad irrisoria si lo comparamos con otros contratos en la Isla y lo que ha subido el precio del agua desde entonces, al menos para los usuarios.

Por ponerles varios ejemplos: el canon de un servicio de agua en un municipio con 25.000 habitantes se sitúa en torno a los 5 millones de euros y aquí se renueva por 1.5 millones. En Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, con algo más de 200.000 habitantes, el canon de Emmasa alcanza los 71 millones de euros.

Afirma Domingo Ramos que “es un buen acuerdo” porque con ese millón y medio de euros se garantizan inversiones en el servicio, algo que por otra parte no se hizo en los últimos diez años, cuando ese dinero se usó para gasto corriente y nóminas, como reconoció el interventor en el último Pleno. Además, solo hay garantizados 600.000 euros, porque el resto, a pagar después del quinto año, a razón de 150.000 euros cada anualidad, queda sujeto a que el servicio no tenga desequilibrio económico, vamos a que Aqualia no pierda dinero.

Un desequilibro, por cierto, que ha venido sucediéndose desde 2007 hasta hoy y que le ha costado a las arcas municipales, por sentencias judiciales firmes y en trámite, más de cuatro millones de euros, que ahora se quedarían en menos de dos millones, tras llegarse a un acuerdo extrajudicial que permite esa quita. Eso sí, comprometiéndose antes el grupo de gobierno, a renovar el contrato por otros diez años más. Para que nos entiendan: yo te perdono parte de la deuda pero ampliamos la hipoteca diez años más .

Una espada de Damocles encima de los usuarios, que serán finalmente, los que tendrán que seguir pagando cada vez más por el agua para que Aqualia no pierda dinero y el Ayuntamiento pueda hacer frente a la deuda restante (1.370.000 de euros si lo paga antes del 31 de diciembre), para que pueda cobrar todo el canon hasta 2025 y para evitar nuevas sentencias judiciales por no actualizar las tarifas anualmente. Y todo eso, sin que en el contrato, por ejemplo, se diga nada del millón de euros que Aqualia debe abonarle al Ayuntamiento por el cobro del recibo de la basura (Urbaser), que desde enero no debería seguir cobrándolo si nos atenemos al acuerdo plenario del pasado mes de junio. A no ser que esa cantidad también haya quedado en el limbo y se le condone a Aqualia, a la que quieren convertir, no sabemos cómo, en Aguas de Candelaria, aunque para ello se salten el pliego de condiciones, como ya avisó el secretario municipal, en su afán controlador de un grupo de gobierno al que le gusta jugar en el alambre de la legalidad.