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¡Educación! – Por Juan Pedro Rivero

   

Este grito es necesario. ¡Educación, educación! Conducir tiene la misma raíz latina que educar. Ayudar a que un ser humano sea capaz de desplegar todas sus capacidades conduciéndolo de la mano por el camino, vendría a ser una buena definición. Y esta tarea no tiene precio. O, mejor, su valor es incalculable. Una sociedad que se compromete con el bien común de sus miembros en serio no puede no darle valor a esta tarea. Construir personas plenas, libres y felices: hermosa labor no suficientemente reconocida en las que padres, maestros y educadores encuentran el sentido de su vocación y labor. Pero, ¿conducir hacia dónde? Porque en el ámbito del cómo existen extraordinarias experiencias pedagógicos de reconocido valor internacional. Sin saber hacia dónde caminamos el método -el camino- es incierto siempre. Si no dejamos que nuestra mente se abra y nuestra razón descubra la verdad de lo humano, si no superamos las caricaturas ideológicas e interesadas, si no sabemos con claridad qué es ser persona, todo esfuerzo será baldío cualquiera que sea la Ley Orgánica que regule la educación en un país. Los informes Pisa, que tan bajo reconocimiento nos otorgan a la educación española, valoran el nivel de contenidos, de resultados.

Pero ese informe no define qué es ser persona humana plena. Y sin conocer la meta, es mi opinión, tal vez se confunda el camino. Habría que reivindicar un serio esfuerzo en devolverle al ser humano la posibilidad de pensar en su naturaleza, en su identidad, en su verdad. En juego está no sólo el futuro de una sociedad individualista o solidaria, materialista o de razón abierta, libre o ideológicamente esclava, con criterio de discernimiento o arrastrada por el hedonismo insolidario, sino que está en juego la felicidad misma de la persona. Y las generaciones futuras no se merecen nuestra pereza antropológica. La Universidad de La Laguna y el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias desarrollan esta semana un Congreso Internacional sobre el nuevo modelo de educación para el presente y el futuro bajo el título de Emergencia Educativa.
Una propuesta de destino para este extraordinario camino.

*RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO
@juanpedrorivero