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La enfermedad canaria – Por Rafael Muñoz Abad

   

Me dice una amiga rusa que España es realmente un país raro pues sería el primer sitio del mundo que descubriéndose petróleo no se extrajera. El debate hidrocarburos sí o no, es algo que a los iletrados que aquí nos gobiernan les viene grande; pues más allá de romerías y vaguedades, de nada entienden y menos saben. La cuadriga de la economía canaria [mal] avanza bajo unas mulas que algunos de rónceles osan vestir. Una bicefalia pedigüeña, subvencionada y victimista, que comparte carro con un modelo turístico agotado al que ahora parece, y realzo el parece, incorporarse la última gran farsa que nos intentan colar: Canarias puerta de África. Por razones históricas, las economías del África occidental están íntimamente ligadas a los puertos belgas, franceses y holandeses. Paradigmas de eficiencia y verdaderas plataformas de entrada al continente vecino. Canarias, que sólo ahora empieza a estar comunicada con el África inmediata, lo tiene realmente complicado para convertirse en la tan cacareada plataforma tricontinental; al menos, bajo la batuta de esta lacra de facundos que nos administran. El puerto de Las Palmas, ente ejemplar en gestión marítima, parece ser el único estilete que nos conecta con los países vecinos y que ha tenido la suficiente visión de futuro, como para ir haciéndose un hueco en la industria off shore que a pocas millas de nosotros empieza a florecer; mientras tanto, aquí discutimos el sexo de los ángeles.

Con independencia de que se extraiga o no, se pierde una buena oportunidad para diversificar nuestros ingresos. Convertirnos en un nodo de mantenimiento para la industria petrolífera generaría riqueza añadida en lo único que Canarias -aparte de sol y alcaldes velillos- puede ofrecer: servicios. Se conoce como la enfermedad o mal holandés, en su cepa africana, a las economías que escondiendo ingentes reservas de crudo y gas, desequilibran su balanza comercial bajo la exclusiva exportación de hidrocarburos; abandonando el resto de áreas y no empleando la entrada de divisas para diversificar sus sectores. Magníficos ejemplos son los petroestados de Angola o Nigeria. Claro que, igual habrá que empezar a hablar del mal canario o del no a todo por sistema.

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