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Filosofía para Europa – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Resulta conveniente, y además muy saludable, seguir las reflexiones de Slavoj Zizek sobre el presente y futuro del Viejo Continente, que por cierto es el nuestro, el de los canarios (y lo es desde hace siglos, está en nuestro ADN): “Hay, al menos, tres Europas; una Europa tecnocrática, que quiere competir con otros países en términos de capitalismo total o salvaje, pero si seguimos a esta Europa seremos una parte del centro pero no la más importante. Luego tenemos la Europa nacionalista, antiinmigración, que es el verdadero peligro, porque solo podría terminar en barbarie. Y, por último, está la tercera Europa, la única que puede salvarnos. Ya no tenemos que enfrentarnos a esa dicotomía entre izquierda y derecha. El modelo del siglo XX ya no sirve. Ya no se trata de reinventar la socialdemocracia y su Estado de Bienestar, eso ya no funciona. No sabemos qué es lo que nos salvará pero que hay que trabajar en diferentes sentidos para buscarlo, y no hablo de utopías. Porque el liberalismo como tal está perdiendo Europa, y solo hay dos alternativas, una Europa autoritaria o inventar algo nuevo”.

De eso van, ni más ni menos, las elecciones de este domingo, pese a su teórico bajo perfil, tal y como nos advierte el filósofo esloveno, auténtico gigante del pensamiento global en el convulso tiempo presente. Por ello sería un error de bulto concebir estos comicios como el duelo entre dos modelos innegociables, el liberal-financiero (derecha, Juncker) y el keynesiano clásico (izquierda, Schulz), porque eso supone simplificar demasiado el escenario, limitarnos por tanto a unas respuestas que están muy por debajo de la entidad de los problemas que nos aquejan. La reinvención de Europa supone dar cabida a la imaginación institucional, al riesgo y al sentido humanista que está en el mismo corazón de este continente, desde la democracia ateniense a la Revolución Francesa, pasando por el cristianismo y sus múltiples vicisitudes. Ahora bien, hay una cosa evidente, y es la necesidad de romper con el monopolio del poder ejercido por la comunidad financiera, los mandarines del Banco Central Europeo, manipuladores de la austeridad como cualidad al servicio de intereses muy concretos. Otra vez Zizek: “La austeridad, sin un proyecto positivo, no basta. Hay algo de pura superstición en esa medida; hemos hecho algo mal, hagamos lo contrario. Por eso digo que en las élites europeas no hay nadie con la menor visión. La crisis de 2008 no se produjo porque algún Gobierno lunático de izquierdas estuviera gastando de más, fue la crisis de sistemas bancarios liberalizados. Y puede repetirse en cualquier momento”. Esto ha sido dicho en Liubliana, pero vale para nuestro Archipiélago. ¿Razones para votar este domingo, y con prisma canario? De eso, si quieren, hablamos mañana.