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Frivolidad límite – Por Román Delgado

   

Si me dieran a elegir (puro supuesto teatral…) entre la medalla de oro del jueves; las fotos en la nave principal, o anexa (que ya ni sé), que salieron a la luz sobre la populosa visita a cuenta del erario (sólo algunos, ojo) a la Basílica de San Pedro, y el falso selfie de ayer del joven presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Carlos Alonso (sí, su foto difundida en Twitter con el alcalde Marcos Brito casi dormido a su lado)… Si me dieran a elegir entre todo esto, que, como se ve, es abundante, sabroso e invita al sopeteo, yo, el mismo que no sale de su asombro pese a que el reloj sigue matando el tiempo, me quedaría, sin duda alguna, con el derbi entre canariones y chicharreros…, y sé que hago trampa. Es pura supervivencia: o el derbi o tirarme por el barranco de casa. Entre los honores del jueves a Melchior, otra más de centrifugado extremo, y van novecientas; sus insinuaciones acerca de que ahora quiere ser regidor local (quise decir el candidato a la Alcaldía de La Laguna por CC -pero ¿y Clavijo?; o sea, ¿y Carlos?), que bastante claro dejó ese mismo día que de la política no piensa retirarse (como si ya el personal no lo notara en el día a día, en fotos publicadas y en su ensayo sobre cómo escalar hasta la copa de la ubicuidad); el daguerrotipo de la joven promesa y la vieja gloria volando en las redes sociales para asombro de muchos y aplausos empaquetados de otros, en quizá la combinación de dos cosas que destiñen: friquismo y amor por la I+D+i and TIC, yo, el que aquí parece que está para remover los teides, seguro y sin tener que mirar hacia atrás, me quedo con el derbi, con el avión pintado para el Tete que no es de BinterCanarias y con la tele encendida, la canaria, a la espera de que se diga la primera bobada de una esperada y garantizada secuencia genética de desarrollo exponencial sobre supuestos córneres, penaltis, faltas y faltones. Entre la novelería del jueves en el salón noble del Cabildo Insular de Tenerife, el de la medalla de oro a Melchior, que, por si no lo sabe, no ha dejado ni tiene pensado aparcar la política activa, la del cargo (¡ay mi madre!); la escala forzada en Roma de hace unas semanas por parte de una tropa aprovechada y antiprovechosa, y, que casi se me pasa, la broma pesada de Alonso a Brito (el mosqueo de éste con Carlos le debe durar, y mucho.

Un buen tirón de orejas de su partido actual mereció la actitud del ex del PP cuando dijo que no lo veía como alcalde un mandato más), yo, el mismo que el martes dijo estar hasta los altísimos con la movida del derbi, no tengo más remedio que apuntarme al clásico, al avión rotulado para el Tete y a la nada desdeñable ristra de tonterías varias y horterismo con que estos días se ha regado el césped de la desesperación y la rutina.
Y ahora voy y me hago un selfie. Y cierro: clip.

@gromandelgadog