X
bienmesabe>

Gastronomía canaria – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

Fiel a mi promesa de no hablar de política ni de políticos hasta después del 25 de mayo, hoy les comentaré que este mes se celebra, en el recinto ferial, el I Salón Gastronómico de Canarias. Será entre los días 21 y 23 de mayo y al mismo concurrirán, para competir con suculentos platos, el chef y los pinches de cocina del Ayuntamiento de Santa Cruz, es decir, su mandamás y los friegaplatos de quienes le ayudan en las tareas culinarias del día a día (no les menciono porque incumpliría mi compromiso). El grupo llevará al certamen los siguientes menús, revolucionarios e innovadores: 1) ñames al vapor; 2) callos calcinados al solajero marino; 3) “posturas de gallina” hervidas al efluvio asfáltico del litoral y 4) fritango de sobaquina de chicharrero al horno. Todas las creaciones, originales donde las haya, han sido comprobadas en las parrillas, planchas y hornos de la que, ellos mismos, han decidido llamar nueva zona de ocio y esparcimiento de la Avenida Marítima, en los aledaños del Cabildo Insular. Allí, los operarios de una contrata están esparciendo piche negro, tétrico como el que más, sobre metros y más metros cuadrados de plataforma edificada junto al mar. El asfalto, además de ser más negro que los cuernos de un toro bravío, hierve bajo los rayos del sol desde las 09,30 horas de la mañana. Y eso que sólo estamos en primavera, es decir, en el mes de mayo. No les quiero ni contar cómo se pondrá el pavimento allá por el quince de julio. O de agosto. Hasta la Virgen del Carmen va a echar a correr el día de su procesión a menos que se nuble o la embarquen de noche. Dios mío, yo no sé a qué ingeniero se le ocurrió asfaltar en color negro la citada zona. Hay colores más suaves y más agradables y también más frescos ante la exposición solar. En concreto hay tonos marrones (teja), verdes e incluso grises, que habrían embellecido el lugar y restado grados de altísimas temperaturas al sendero. Sugiero a los lectores que se den un garbeo por el lugar cuando el reloj del Cabildo haya dado, al menos, las diez de la mañana. Los viandantes sabrán cómo hierven sus ñames (incluyendo la plataforma de goma del calzado deportivo); cómo se les calcinarán los callos y los juanetes; cómo sudarán los…, al poco que asciendan por las patas pa arriba los efluvios del piche derretido. O cómo van a exudar fritango de sobaquina cuantos chicharreros y chicharreras nos aprestemos a practicar deporte sobre el horno de cocina que, nuestro chef y sus pinches, han estado organizando como paso previo a su presentación al concurso gastronómico. En este sector de la ciudad están rellenando huecos y poniendo jardineras con tierra vegetal para plantar árboles y flores. Pero se calcinarán antes de que caigan las primeras lluvias del próximo otoño. Y como muy bien ha dejado escrito, en uno de sus sabrosos comentarios, mi colega y sin embargo amigo, Jorge Bethencour, ni una fuente de agua potable en todo el recorrido… Se comprende que, con la crisis, no la compren de mármol de Carrara. Pero en la Casa de las Macetas las podrían haber adquirido baratitas.