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El grande perdió y el chico ganó – Por Cecilio Urgoiti

   

La Unión Europea, tras estos años de crisis y regidos por un neoliberalismo insaciable y voraz, nos ha llevado a una paulatina pérdida del Estado de Bienestar y sin visos de recuperación. Solo se ha ido avanzando en una Europa económica y se ha dejado a los euroescépticos que configuren la Europa política y, claro, de aquellos polvos estos lodos. Mientras unos cuentan dinero otros han ido socavando la poca cimentación política de la Unión. El poder entregado al Banco Europeo no tiene precedentes y su potestad es ilimitada. Ni los Estados, ni el Consejo, ni el Parlamento, ni la Comisión, con los tratados en la mano pueden ponerle coto a sus decisiones. Esta forma histórica, única y singular de crear una comunidad de sociedades y estados distintos, se desarraiga de todas las categorías y conceptos al uso. Nunca se había concebido una mezcla en lo económico con tan poco fundamento político que no llega a un puro federalismo pero supera un confederalismo de facto. El ejemplo de Europa muestra con especial claridad hasta qué punto nuestros conceptos políticos y el instrumental teórico de las ciencias sociales se han vuelto inapropiados y ajenos a la realidad, hasta qué punto siguen encerrados en el marco teórico de un nacionalismo metodológico. Que como hemos podido observar en los resultados de las Elecciones del 25M, los brotes románticos abandonados tras la última contienda mundial, surgen en una vertiente previa de escépticos y en el ya avanzado fascismo, con claros ejemplos como Francia, Finlandia, Austria o la misma Alemania. Desde ahora mismo todos los partidos con honestidad y con criterios democráticos tienen que imponerse un objetivo, que ha de ser erradicar el fascismo que amenaza Europa. No se puede construir una Europa política, con esa “espada de Damocles” revoloteando sobre nuestras cabezas y por otro lado, se han de vigilar los discursos que puedan hacer alusión a ese pensamiento totalitario. Si los que no fueron a votar fueran un partido, sería el más votado, con creces. Una lectura seria me dice, que el sistema político está agotado. Otra me dice que el que dice haber ganado no ha ganado sino ha perdido y, ya es hora de que aprendan a decir la verdad. El PP también ha perdido “ocho” escaños en el Europarlamento pero su cinismo es tan grande, que se tienen prohibido decir la verdad. El grande perdió y el chico ganó. Se me antoja pensar que el fenómeno Podemos ha sido capas de convencer por ser ellos, el propio pueblo sin manipulación y sin tapujos.