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El Grupo Popular no esconde su división actual

   
Inmaculada Martín y Carina Dainotto no esconden su distancia, dejando por medio un sillón en el Pleno. / S.M.

Inmaculada Martín y Carina Dainotto no esconden su distancia, dejando por medio un sillón en el Pleno. / S.M.

NORBERTO CHIJEB | Candelaria

Es un secreto a voces, pero las diferencias personales entre concejales están haciendo un flaco favor al Grupo Municipal Popular y, por ende, a la propia formación política en Candelaria.

El inicio de toda esta trama, lógicamente, está en la expulsión de José Fernando Gómez, el líder del PP en los das últimas elecciones. Su delito: haber solicitado la dimisión de la delegada del Gobierno por no impedir los derribos de Cho Vito. Casi al final de año llegó su expulsión definitiva, quedándose el PP con tres concejales, aunque con la novedad de que Inmaculada Martín -curiosamente, trabajadora de la Subdelegación del Gobierno- entraba por el dimitido Andrés Rodríguez.

Seguían en sus puestos Carina Dainotto y José María Bolaños, quienes pasaban a ser los portavoces, pese a que Inmaculada Martín se resistía a aceptarlo, teniendo que recibir hasta una notificación de la Policía Local para acatar la decisión. Bolaños se fue distanciando de tal guisa que apenas aparece ya por los plenos, mientras que Dainotto y Martín no fallan desde que coincidieron en diciembre, cuando esta última decía: “A mí me gusta trabajar en equipo y me agrada poder ayudar a mi calle y a mi pueblo”.

A todas estas, para reconducir al partido, tras la expulsión de Gómez, Juani Cabrera y Daniel Pineda fueron designados presidente y secretario, respectivamente, de la junta gestora, sin que la portavoz municipal, Dainotto, supiera nada. Desde entonces, hasta el Pleno del martes pasado, Dainotto y Martín han ido agrandando su enfrentamiento, con la segunda votando en contra hasta de las mociones de su supuesta compañera.