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Haciendo camino – Por Víctor Morín Varas

   

En esto de la crisis, enclaves como el puerto de Santa Cruz de Tenerife fueron los primeros en notar la desaceleración de la economía. Cuando se vivía en esa atmósfera de bonanza, nosotros, los trabajadores portuarios, ya sentíamos cómo la tendencia estaba dando un giro notable. Y seguramente, cuando la realidad general hable de una seria recuperación, nosotros seremos también los primeros en sentirla. Hoy en día, aunque leve, podemos decir que hay algo que empieza a moverse. Se siente que la actividad en el puerto burbujea y quizás sea ahora el momento de dar un paso decidido adelante. Por eso nos alegramos de noticias como la publicada recientemente en este mismo periódico, en el que se reflejan los movimientos de nuestra Autoridad Portuaria para convertir las instalaciones en un centro de distribución hacia Europa central gracias a un proyecto conjunto con el puerto belga de Zeebrugge-Brujas. Y hay más porque en estos últimos días se ha generado una serie de noticias que nos mantienen en alerta y a la espera de que puedan concretarse. Está la instalación de capital ruso en nuestras instalaciones con la creación de una fábrica alimenticia, que parece un hecho; pero no menos importante es la visita de empresarios chinos para valorar las posibilidad de tomar a Santa Cruz y su conexión con el mar para apuntalar sus inquietudes expansionistas hacia África y otros puntos.

Desde hace mucho tiempo, venimos reclamando una actividad comercial cierta y estructurada para el puerto de Santa Cruz. Aunque quede un largo camino para que cualquier movimiento pueda convertirse en realidad, lo cierto es que vivimos un tiempo con ciertas expectativas. Y es aquí donde queremos incidir en nuestro mensaje: a la espera de las grandes noticias deseadas (que el puerto vuelva a recuperar su vigor de antaño), nos alegramos también por los pequeños pasos que sin duda también ayudan a hacer camino. La empresa rusa, el interés del empresariado chino, la plataforma petrolífera (la que ya está y las que se esperan), la postulación del puerto de Santa Cruz como centro de distribución a Europa central, los movimientos de contenedores previstos en la terminal de TCT… Todo, aunque ahora brotes incipientes, puede dar un empuje considerable a la actividad del puerto y, por extensión, a la capital chicharrera y a la isla de Tenerife. Y en este camino de nuevas vías, claro no está, no debemos olvidarnos de los factores que ya están sumando para la causa, como los cruceros, que, más allá del gasto mayor o menor de los turistas en su paseo por la capital y otros puntos de la Isla, sí suponen una economía real para la estructura portuaria. Después de un largo naufragio, parece que poco a poco se atisba la orilla. Invitamos a todas las partes implicadas (Autoridad Portuaria, estamentos políticos, empresarios y trabajadores) a mantener la atención y los esfuerzos para recuperar lo que nunca debió irse: el orgullo de contar para nuestra isla y Canarias con unas instalaciones vigorosas y saludables. Aún no estamos en tiempo de celebraciones. Queda todavía un camino duro, que será éxito si todas las pequeñas piezas siguen encajando. Ya se sabe, todos a una.

*DEL COMITÉ DE EMPRESA DE ESTIBADORES DEL PUERTO