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Jonathan García hace en menos de seis horas la travesía Auditorio-Candelaria encadenado

   
Jonathan, con evidentes síntomas de cansancio, a su llegada a Candelaria. | SERGIO MÉNDEZ Jonathan, con evidentes síntomas de cansancio, a su llegada a Candelaria. | SERGIO MÉNDEZ Jonathan, con evidentes síntomas de cansancio, a su llegada a Candelaria. | SERGIO MÉNDEZ
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Jonathan, con evidentes síntomas de cansancio, a su llegada a Candelaria. | SERGIO MÉNDEZ

NORBERTO CHIJEB | Candelaria

No pudo cumplir el reto de unir Gran Canaria con Tenerife a nado en el Día de Canarias, pero al menos a Jonathan García le queda la satisfacción de haber cubierto la distancia entre el Auditorio Adán Martín y la plaza de la Patrona de Canarias, en Candelaria, en menos de seis horas y además con los pies encadenados, como muestra de protesta por las negativas recibidas de algunas instituciones para lograr los permisos necesarios para un objetivo (Agaete-Candelaria) que no descarta poder hacer en breve.

Viendo el mar rizado y el viento reinante pocos eran los que se imaginaban, a eso de las cinco y media de la tarde, que por la playa de Los Guanches iba a aparecer el cuerpo estilizado sumido en neopreno de un joven nadador de Tacoronte. “A mi siempre me ha gustado nadar con el mar bravío”, comentaba media hora después de ser atendido en una ambulancia medicalizada, en la que no quiso ser trasladado, para ser tratado con suero, porque antes quería atender a los muchos familiares y amigos que se acercaron hasta la plaza de la Patrona para felicitarle por su constancia, que ni siquiera una condena de tres años y seis meses de prisión ha visto mermada. Hasta allí también se acercaron el alcalde de su pueblo, Tacoronte, Álvaro Dávila y el concejal de Deportes de Candelaria, Ramón Gil, quienes si le han mostrado en todo momento su apoyo, ese que él ha echado en falta de otras instituciones que “me han dejado encadenado”, comentaba.

La anécdota de la jornada surgió cuando un helicóptero del 1-1-2 y una embarcación de Salva Mar buscaban a algún desaparecido en las aguas entre Radazul y Candelaria. Varios avisos habían informado de que se habían visto a varias personas a la deriva, cuando en realidad eran algunos acompañantes (su padre y su tío) de Jonathan García que realizaron la travesía hasta Radazul -el mar allí se volvió mucho más grueso-, sin que hubiera que lamentar ningún incidente desgraciado, excepto las propias heridas en los pies del nadador, ensangrentados por las cadenas que portó.