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Maite Cabo“Las compañías de bajo costo son igual de seguras que las tradicionales”

   

MAITE CABO

Por M. Jiménez

Maite Cabo habla con convicción. No se le olvida ningún detalle y mientras recibe al equipo de DIARIO DE AVISOS revisa los uniformes de sus alumnos. Unos jóvenes (y algunos no tan jóvenes) que están deseando ser tripulantes de vuelo. Según sus previsiones, lo serán en once meses… y estarán volando. Esta apasionada de la formación no pierde oportunidades y nos solicita que la entrevistemos en una clase para que sus alumnos aprendan algo más. Y vaya sí aprenden.

-¿Por qué dirige una escuela de formación para tripulantes de cabina de pasaje?

“Me apasiona la formación. Esta escuela viene de la mano de otras dos escuelas. Siempre me he dedicado a la formación y empecé en casa dando clases particulares”.

-¿De clases particulares a tener tres academias? ¿Cómo fue ese paso?

“Yo soy de Bilbao y estudié en Galicia. Llegué a Tenerife para presentarme a unas oposiciones en el año 1993. En ese momento la fama de los canarios es que no se presentaban o no se preparaban bien las oposiciones y muchos peninsulares veníamos en busca de la oportunidad porque pensábamos que había menos competencia”.

-Y…¿aprobó?

“Era una oposición a la que se presentaban 10.000 personas y quedé la número tres, pero renuncié a la plaza”.

-Qué opositora más particular…

“Realmente, me di cuenta de que lo que me gustaba hacer es formar a los demás. No tomé posesión de la plaza porque en el tiempo en que me preparaba la oposición empecé a dar clase a personas que me pidieron que les enseñara a estudiar una oposición. Empecé en casa en la avenida Venezuela con una vecina… Luego vino su primo; luego, la novia de su primo… y así hasta que se me sumaron 20 personas. En ese momento, en 1994, decido montar la primera escuela en la rambla Pulido bajo el nombre de MAM [su escuela está en rambla de Pulido, 16]”.

-¿Qué resultados tenía en ese momento?

“En ese momento tuve la gran suerte de que la Comunidad Autónoma convoca 136 plazas de auxiliares administrativos y cojo fama porque de los 20 alumnos que se presentaron, aprobaron 13. De 30 personas pasaron a ser cien e, incluso, hubo un momento en que en ese local de 250 metros había 300 alumnos preparando posiciones”.

-Era la época donde las oposiciones sí eran una salida laboral y había constantemente convocatoria de plazas.

“Sí, fue cuando el Gobierno socialista convocó miles de plazas para toda España. Una época gloriosa donde el alumno solo requería prepararse las oposiciones unos cuantos meses”.

-¿Cuántos funcionarios actuales fueron preparados por usted?

“Era un equipo completo de abogados, profesores universitarios, psicólogos… En la actualidad hay más de 2.000 funcionarios trabajando en Canarias que fueron preparados por nosotros”.

-No tendrá problemas con la burocracia entonces…

“La realidad es que siempre que voy a una administración recuerdo esos tiempos… porque muchos funcionarios fueron alumnos nuestros. Pero eso no me sirve de mucho [risas]. Luego, traspasé la escuela a los profesores que estuvieron conmigo desde el primer momento”.

-¿Cómo pasa de esto a la aeronáutica?

“La escuela de azafatas surge por un fraude de otro centro. Había una escuela que era la única que preparaba a tripulantes de cabina. Me dejó mal sabor de boca porque dejó tirados a un montón de alumnos que habían hecho un desembolso importante y habían financiado su formación con entidades bancarias. El dueño de la escuela cogió todo el dinero que adelantaron los alumnos y se largó… Cuando me entero de eso, me indigno y empiezo a indagar en Aviación Civil cómo puedo montar una escuela así e inicio todos los trámites”.

-¿Recuperó a los alumnos colgados?

“Mi primer grupo de alumnos fueron muchos de estos e, incluso, a algunos les cobré al final del todo. Quería demostrarles que no todo el mundo es igual. Eso fue en el año 2003 y gracias a la formación seria que dimos, Aviación Civil nos hizo un reconocimiento extraordinario. Sin embargo, a pesar de que el cien por cien de los alumnos aprobaban, descubrimos que en los tres primeros años no volaban…”.

-¿Por qué?

“Se me dispararon todas las alarmas y descubrí que la formación que exigía Aviación Civil realmente no facilitaba el acceso a compañías aéreas. Como mi obsesión es preparar a gente pero que tengan un acceso real a un puesto de trabajo, empecé a dar otras asignaturas que las compañías aéreas sí valoraban y dupliqué las asignaturas”.

-¿Ha sido complicado?

“He tenido que oír muchas barbaridades. Como que no soy el INEM pero puedo afirmar que, hoy en día, mis alumnos son los mejores tripulantes de España. Hay compañías que confían mucho en nosotros como Vueling con la que tenemos acuerdos. Yo no concibo la formación sin un puesto de trabajo detrás y en el mes 11 de la academia, los alumnos que aprueban están ya volando. Las garantías son totales”.

-¿Cómo puede garantizar algo así en este momento económico y de desempleo en España?

“Lo logran luchando mucho y porque tenemos acuerdos con las compañías que nos solicitan tripulantes constantemente”.

-Con la desaparición de algunas compañías y la reducción de personal en muchas otras, ¿realmente hay mercado laboral en este sector?

“Tenemos más trabajo ahora que nunca. Los aviones son más baratos, el combustible es más económico también y cada vez vuelan más aviones. La gente rica cada vez compra más aviones y eso nos favorece muchísimo. Ryanair revolucionó todo cobrando solo por lo que se usa: si muchas veces vuelas solo con tu maleta de mano, ¿por qué ibas a pagar lo mismo que una persona que lleva tres maletas? Ha cambiado todo: hasta en la aviación ejecutiva, ahora también hay que llevar un tripulante de cabina en los aviones de menos de 9 plazas”.

-Se teme que las compañías de bajo costo no sean tan seguras como las tradicionales, ¿qué opinión le merece este temor?

“Eso no es posible. Aviación Civil no permitiría que un avión esté en el espacio aéreo sino que cumpla todas las medidas de seguridad. Se les pide lo mismo a todos. Una de las normas esenciales es que un avión pueda ser evacuado en 90 segundos y eso tiene mucho que ver con los tripulantes. Las inspecciones que se realizan por Aviación Civil son muy exhaustivas, incluso a los tripulantes se les hace control de drogas y alcohol. Hay seguridad”.

-¿Es una formación muy dura?

“En ocasiones, sí. Por ejemplo, tienen un taller de supervivencia en la montaña donde pasan cinco días solo con una botella de agua, una naranja y un chocolate. Simulan todos los procedimientos en la montaña por si tuvieran una emergencia en un monte. También los llevamos al desierto y son los mejores en supervivencia en el agua pues las prácticas las hacen en el mar, con 12 horas seguidas en medio del océano… Ellos ven el rescate desde otra óptica: como tripulantes, no como pasajeros. Hemos hecho supervivencias con olas de 10 metros de altura y con todo tipo de bichos pasándoles alrededor… Somos la única escuela en España que hace la supervivencia en el mar, el resto lo hacen en piscina”.

-Con esto que cuenta parece que no todo el mundo puede ser tripulante. ¿Hay un requisito previo?

“El requisito es tener la edad adecuada, se puede entrar con 17 años aunque para examinarse debe haber cumplido los 18 y… hasta los 65 años”.

-¿En serio que la edad no es importante?

“La última alumna que ha empezado a volar tiene 60 años. Fue auxiliar de vuelo antes de tener sus hijos y ahora quería retomar la actividad… hizo el curso y está volando. En los últimos años hemos puesto a volar a personas de más de 40 años. La aviación ha cambiado mucho en ese aspecto y el único handicap infranqueable es el idioma”.

-¿Qué ha pasado con eso de que las azafatas debían ser altas, jóvenes y guapas?

“Después de Ryanair hubo un antes y un después. Es la compañía que ha cambiado el mundo aeronáutico. Hoy en día ya no se piden hombres y mujeres guapos sino que se preocupan de los problemas de seguridad y de comodidad del pasajero. Por otro lado, Aviación Civil dice que un tripulante de cabina tiene que ser de complexión pequeña pero, sin embargo, una puerta de emergencia pesa 16 kilos… ¿entonces?, ¿deberán ser fuertes? Por imagen se apunta a que las chicas deben ser altas pero ya no es imprescindible. Así que le damos otra alternativa para que las compañías se fijen en otros aspectos”.

-¿A qué retos se enfrenta un candidato a tripulante?

“Las entrevistas de trabajo de las compañías aéreas son muy duras, a veces duran más de 12 horas. Este programa formativo está dirigido para que las pasen correctamente”.

-Lo que sí ha ocurrido es que el sector ha bajado sus salarios y sus condiciones laborales… ¿Eso ya no volverá?

“En España han cerrado muchas compañías por este motivo. Ahora el mercado aeronáutico no es elitista. No son los sueldos de antes pero son sueldos razonables. Por menos de 90 horas al mes se está cobrando un mínimo de 1.500 euros. Por ejemplo, Vueling paga unos 2.000 y Emirates sube por encima de los 5.000”.

-Suponemos que habrá mucha demanda porque, de hecho, acaba de abrir otra escuela en La Palma…

“Sí. Vamos a acercarnos a una población de 80.000 habitantes en el municipio de Los Llanos donde no hay más formación que la escuela de Bellas Artes de Manolo Blahnik y nosotros… ya tenemos un índice de matriculación muy alto”.

-¿El sector aeronáutico podría ser una buena salida económica para Canarias?

“El mundo areonáutico extranjero tiene que apostar por Canarias. Ya Binter tiene 10 vuelos a África a la semana y hay muchas compañías que tienen interés en establecerse en las Islas. El Gobierno tiene que apoyar esto porque es una buena opción laboral para muchos canarios”.