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La mejor oferta

   
las subastas públicas han ido poco a poco recuperando protagonismo y componiendo un inventario de lo más variopinto. | DA

las subastas públicas han ido poco a poco recuperando protagonismo y componiendo un inventario de lo más variopinto. | DA

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

La crisis ha elevado los impagos. Los deudores y morosos se han convertido en el blanco perfecto de la Agencia Tributaria que busca recaudar a toda costa. En este papel, las subastas públicas han ido poco a poco recuperando protagonismo y componiendo un inventario de lo más variopinto. Lejos han quedado ya las tradicionales pujas de viviendas, locales, fincas o vehículos. Ahora el catálogo de bienes embargados puede ir desde equipos de buceo, zapatos, cajas de vino y piezas de coches hasta cuadros y lienzos o extintores. En la Península, hace poco, también se subastó un lote de sujetadores y ropa interior femenina.

El director general de Tributos del Gobierno de Canarias, Alberto Génova, reconoció que la morosidad ha aumentado desde la crisis y que en el caso de los inmuebles, son menos, porque en los últimos tiempos ya se están llegando a acuerdos con las ejecuciones hipotecarias. “La Agencia tiene que hacer líquidos, es decir, convertir en dinero en efectivo los bienes embargados para poder cobrar la deuda”. Génova explicó que cuando se subasta vino o zapatos no significa que el inspector ha entrado en la vivienda o empresa del deudor y se ha llevado la caja de vino, sino que normalmente estos bienes son mercancía de importación que Hacienda, al detectarla, requisa.

Para proceder al embargo, declaró Génova, se siguen una serie de parámetros que culminan con la subasta pública si el deudor no paga una vez agotado el periodo voluntario. En este caso, Hacienda intenta cobrar la deuda con los bienes presentes y futuros del deudor. Primero a través del efectivo de la cuenta o el embargo del sueldo o acciones de empresas. Así, escalonadamente, hasta llegar al embargo de los bienes, y éstos pueden ser de todo tipo. Desde los lavabos, sillas o mesas de una peluquería, hasta las piezas de un coche. En la mayor parte de las ocasiones se trata de mercancía importada “que se detecta al tener que dar cuenta de ella en Aduanas, y la Agencia Tributaria se queda para proceder al cobro de la deuda”.

Pero ¿qué ocurre con estos bienes? La Agencia procede entonces a convertirlos en dinero en efectivo a través de las subastas públicas donde acuden particulares y pujan por el bien. La mejor oferta, es decir el que puje más alto, es el que finalmente se queda con el lote. Sobre la marcha se le hace documento público de venta, lo abona, y se queda con la mercancía. La deuda con Hacienda queda saldada y el sobrante, si lo hay, se le entrega al deudor. Mal que bien, todos tenemos alguna noción sobre el funcionamiento de las subastas.

Leemos constantemente como los bienes de las celebridades, en la mayor parte de los casos ya fallecidas, y famosos salen a la venta a precios desorbitados. El caso más reciente es el de los cuatro folios en los que Bob Dylan escribió la letra de Like a Rolling Stone, que se subastarán el próximo 24 de junio en Nueva York por un precio estimado de entre 1 y 2 millones de dólares, nada menos que 700.000 y 1,45 millones de euros.

En esta misma subasta también se pujará por un póster de los Rolling Stones, que promocionaba un concierto en París de 1965, con un precio estimado de entre 2.000 y 3.000 dólares, unos 1.400 y 2.100 euros. O también los 18.000 euros de partida que tendrá en la puja un póster del rey del rock & roll, Elvis Presley, de 28 por 35 centímetros, correspondiente a una actuación en Oregón (EE.UU.) de 1957.

Las piezas de arte, manuscritos o antigüedades son la joya de la corona de las casas de subastas que se dedican exclusivamente a la venta directa de obras de arte, no embargadas, y donde su precio puede subir como la espuma.
Nada que ver con el objeto de las subastas públicas que tratan de recuperar la deuda contraída con la venta del bien a precio muy bajo, es decir, lo justo para el cobro. ¿Cuál es el procedimiento a seguir en una subasta pública? En este caso, la Agencia recopila los bienes embargados y cada seis meses prepara la puja. Se trata de un acto público que se celebra en las instalaciones del edificio Múltiples II en Santa Cruz de Tenerife. Previamente, la mercancía es catalogada, distribuida por lotes y tasada. Todo esto, junto con la fecha de celebración, se publica en el Boletín Oficial de Canarias (BOC).

Una vez cumplidos estos trámites, y llegada la fecha de la subasta, se lee un acta pública y comienza la puja. Quien se muestre interesado por un lote determinado deberá hacer un depósito del 20% del bien sobre el que va a pujar.

En caso de que el producto se encarezca y renuncie, el depósito lo podrá utilizar para otro lote que le interese. Una vez abierta la subasta si nadie acude ni puja, ésta quedará desierta y, en el mismo instante, se procederá a una segunda convocatoria donde el valor de la mercancía será el 75% del total inicial. En el caso de que la subasta vuelva a quedarse desierta, se procederá al trámite de adjudicación directa. Los interesados presentarán la oferta de un lote determinado en un sobre cerrado en Hacienda. En un mes, más o menos, los técnicos se volverán a reunir y decidirán la oferta más ventajosa. Una vez pagados los impuestos y firmado el documento público de venta se le adjudica el lote, se abona la deuda, y el sobrante queda para el deudor.

Este procedimiento se suele realizar, en el caso de Canarias, dos veces al año. El último fue en septiembre con unos lotes de cajas de vino, zapatos, extintores y piezas de mercedes antiguos. La adjudicación de estos lotes se realizó, según explicaron fuentes de la Agencia Tributaria, por el sistema de adjudicación directa, ya que no acudió nadie a la puja. Por ejemplo, en el caso del lote de calzados acudieron personas relacionadas con el sector del comercio. En el del vino, gente del mundo de la restauración. “Se trata de lotes a muy buen precio que a determinados sectores les puede interesar”. A partir de aquí el bien queda en manos de quien haya sido el mejor postor.

La venta pública
Embargo. El contribuyente no paga los impuestos en el plazo voluntario y se inicia el procedimiento obligatorio de cobro. La Agencia Tributaria busca dinero en efectivo, así que comenzará con el embargo del sueldo o acciones.

Bienes. En caso de que el deudor no disponga de dinero en efectivo, la Agencia Tributaria tratará de cobrar su deuda con los bienes presentes y futuros del moroso.

La tasación. Una vez adquiridos los bienes, Tributos realiza una tasación de los mismos y realiza lotes para sacarlos a la venta y conseguir dinero en efectivo.

La puja. Cualquier persona puede acudir a una subasta pública y pujar por un lote. Si la puja queda desierta en las dos convocatorias, la venta de los bienes se hará mediante adjudicación directa, a través de la presentación de sobre cerrados.