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Menos pagan más – Por Francisco Pomares

   

En lo que va de año, la Hacienda Canaria ha logrado recaudar más de mil millones de euros, casi un doce por ciento más de impuestos que en el mismo período del año anterior. Y mayor aún ha sido el aumento de la recaudación en las islas de la Administración Tributaria del Estado, que ha crecido de enero a marzo casi un 30 por ciento en relación a lo recaudado esos meses del 2013.
Que se cobren más impuestos no es una mala noticia. Debería significar que hay más actividad económica, más empleo y más consumo. O que la gestión recaudatoria ha mejorado de forma sustancial, logrando reducir las zonas opacas y el fraude fiscal que -en este concreto país-, se calcula puede suponer hasta un 30 por ciento de la economía oficial. Aunque sería muy deseable que la Agencia Tributaria hubiera logrado una mejoría en su gestión del 30 por ciento, esa posibilidad no parece muy creíble. Y sabemos que el aumento de la actividad económica ha sido -en relación con los datos del año pasado- apenas del uno por ciento. Tampoco vemos que en el último año se haya disparado el empleo o el consumo.

Es entonces cuando los datos de recaudación fiscal pasan de ser una buena noticia a una mala: si somos la misma gente (o menos) pagando impuestos, y se recauda bastante más que en años anteriores, es obvio que lo que ha ocurrido es que ha subido la presión fiscal. A los ciudadanos que aún tienen trabajo, a los que aún consumen o a las empresas que han logrado escapar a la crisis, se las está sableando con nuevos impuestos, o con nuevos tipos para sostener una administración cara e ineficiente que sólo nos premia con nuevos ajustes y recortes.

Desde que el Gobierno del PP llegó al poder, con la doble promesa de bajar los impuestos y de no tocar las pensiones, aquí se han producido hasta 40 cambios en la tributación.

Son esos cambios, siempre contra el contribuyente, los que han permitido una mayor recaudación. Y lo que vale para el Estado y su administración vale también para Canarias: también aquí se han creado nuevos impuestos y se han producido subidas en los tipos. Las más importantes las que afectaron al IGIC.

El panorama es claro: menos gente y menos empresas, pagando más impuestos, mientras el Gobierno Rajoy sigue manteniendo que cumplirá su promesa de bajar los impuestos en esta legislatura.