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Neptuno y Cibeles – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

Cuando este artículo vea la luz, ya se sabrá quién ganó la Champions. Y también sabremos si debemos festejar el triunfo de Neptuno sobre Cibeles, o a la inversa. En apenas 90 minutos de partido, más una eventual prórroga y una posible tanda de penalties, desde anoche estaremos festejando la gloria deportiva de uno de los dos grandes clubes de fútbol español, los dos de la misma ciudad, Madrid, la capital que ubica las esculturas de dos dioses, romano y griega, en un lugar privilegiado de la urbe, a escasos metros el uno de la otra, en el mismo centro, en el eje de la Castellana. Y, en la mañana de hoy, mucha será la resaca de los madridistas o de los colchoneros. O al revés, en función de qué equipo se haya llevado la Copa a casa. Da igual. Lo importante es que los dos han llegado a lo más alto. Aunque, a fuerza de ser sincero, desde antes del choque, siempre quise que la pusieran en su vitrina los colchoneros. No por nada. Simplemente porque la Liga y la Copa no pueden ser cosa de los mismos. Siempre deben participar un tercero, un cuarto, un quinto. Porque, si no, el fútbol se convierte en rutina y el espectáculo se debilita, pierde fuerza, desengaña a los aficionados. Pasa como en política, que no pueden ganar siempre los mismos, (¡uy, perdón, que me olvidaba de que hoy es 25 de mayo de 2014!). Y que tenemos una cita con… (Sinceramente no me acuerdo si era con el internista o con el dermatólogo). Sé que tenía una cita. La anoté en mi agenda.

Pero, ¡ay!, no sé dónde dejé la agenda. Bueno, da igual, sé que hoy es 25 de mayo de 2014 y que hay que festejar el triunfo del Real o del Atleti, o de ambos, ¡qué carajo! Que los dos se lo merecen, tal vez más los del Cholo, por sus agallas. Y porque ya sería hora de que desmontaran el liderato permanente de los blancos y los blaugranas. Bueno: esta mañana será mañana de comentarios sobre el partido de anoche. Del que estaremos hablando todo el domingo, el lunes, el martes. Y así hasta el año que viene. Pero ¿qué demonios tenía que hacer hoy? ¡Ah, sí! Tengo que lavar el coche, pegarme la caminata de cada día, pasarme por el mercado. No, por el mercado no, que ya fui ayer al mercadillo de Buenavista. Tengo que encargar el almuerzo y llamar a Margarita, para que me reserve los medios pollos asados que tan sabrosos salen de los fogones de su restaurante, “La Cruz de Toledo”, también de Buenavista del Norte. Y tendré que felicitar a su marido Jorge, si ganó el Madrid. Y acompañarle en el sentimiento si perdió. Aunque Jorge tiene buen perder y, si pierde, no dejará de alabar al Atleti.ÂHoy tenía que hacer algo… ¡Ah! Ya recuerdo: botar. Botar la basura en el contenedor más próximo…