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LUCES Y SOMBRAS>

Nos la jugamos – Por Pedro H. Murillo

   

Bruselas es fea y cenicienta. Salvando su casco antiguo con la Grand Place, el resto es una pléyade de edificios burocráticos de sombría antipatía administrativa. Sin embargo, basta darse un paseo por el parlamento y pulsar el día a día de los debates para dilucidar la importancia de las decisiones que allí se toman para Europa y mas aún para regiones ultraperiféricas como Canarias. Quizás usted no se habrá dado cuenta pero el 25 de mayo estamos llamados a ejercer el derecho el voto para elegir el nuevo Parlamento europeo. Según los primeros sondeos, la abstención será la tónica dominante en una convocatoria que nos queda muy lejana y ajena ante la crisis económica que padecemos desde hace cinco años. Muchos consideran estas elecciones como un plebiscito de trámite y carente de fuerza para poder cambiar las cosas sin embargo, Europa se la juega y con ella todos los ciudadanos. Simplemente, basta con visitar los datos macroeconómicos y domésticos para poder determinar la necesidad de acudir el próximo día 25 de mayo a votar. No se engañen, a pesar de lo que les puedan vender el Gobierno central, la crisis ha venido para quedarse y el cumplimiento del déficit impuesto por la UE seguirá demandando mas recortes. Es el mecanismo de una institución supranacional que se rige por una constitución conservadora y que tiene en su arco parlamentario una mayoría de derechas que ha optado por salvar a las entidades financieras, las verdaderas creadoras de esta pesadilla, a costa de la vida de los ciudadanos. La importancia de un parlamento que pueda recuperar la idea de una Europa social y mas igualitaria, en la que el Banco Central Europeo pueda ejercer una labor menos hostil, está en nuestras manos el próximo 25 de mayo.En el caso de España y con ella Canarias, el ciclo de la crisis, establecido aproximadamente en 15 años, se dilatará hasta los 20 años. Según los economistas, ese es el tiempo para poder alcanzar los datos de empleo anteriores a la crisis. A pesar de los cantos de sirena, el crecimiento económico se establece a partir del 3% por ciento del Producto Interior Bruto y de forma sostenida para poder crear empleo de una forma satisfactoria. Ese objetivo, con las medidas emprendidas por el gobierno del PP bajo el dictado de la UE, no será alcanzado hasta 2020. Se trata de toda una generación perdida. Con ello se está trazando un plan absolutamente radical y basado en los recortes de los derechos de los trabajadores. De ahí que la reforma laboral sea tan elogiada por los sectores mas dominantes de la UE, que no es otra cosa que una palmadita en la espalda al verdugo para que nos siga torturando con mas entusiasmo.  La precarización de los derechos de la ciudadanía y de sus salarios nos ha convertido en una masa de 1.000 euristas afortunados mientras que los pensionistas que perciben con suerte 700 euros ya viven bajo el umbral de la pobreza y deben elegir entre la compra de medicamentos o sostener a una  familia con todos sus miembros en paro que depende en exclusiva de sus exiguos ingresos. Creo que se puede soñar con otra Europa, de libre circulación de ideas y gentes pero solidaria con los que mas lo necesitan. No se trata de evitar el colapso económico- financiero sino el social y cultural. Tras todos los indignados “me gusta” de Facebook, tras las acampadas y los manifiestos, el 25 de mayo se librará una batalla por esa Europa alejada del salvajismo del recorte y la homogeneización de la pobreza.