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El nuevo REF – Por Leopoldo Fernández

   

El Régimen Económico y Fiscal (REF) es considerado como el principal elemento vertebrador de la economía y la sociedad canaria y la mejor herramienta para su desarrollo económico y social. Así ocurre desde su puesta en marcha en 1972, tras un periodo histórico lleno de vicisitudes y posibilidades en el que el Archipiélago llegó a contar, por reales cédulas de los Reyes Católicos, con un buen puñado de fueros, beneficios y privilegios de carácter económico, incluida la acuñación de moneda propia, y numerosas prebendas para el comercio con el exterior. Pues bien, este REF hasta ahora vigente va a ser renovado para el periodo 2015-2020 y, según se acaba de anunciar, los gobiernos central y canario acaban de cerrar el correspondiente preacuerdo. Ambas partes lo consideran satisfactorio y esperan que lo ratifique la actual Comisión Europea antes de que cese en sus funciones, en noviembre próximo.

Las primeras reacciones de los agentes sociales y económicos, aunque prudentes, reflejan una general satisfacción por el pacto alcanzado. Un pacto que recoge las principales reivindicaciones planteadas en el Parlamento de Canarias y elevadas en su día al Gobierno de Rajoy, sobre todo las referidas a incentivos fiscales para fomentar la creación de empleo, el principal reto para las Islas. Esta aspiración canaria no podrá llevarse a cabo mediante deducciones de las cuotas de la Seguridad Social, como pretendía el Gobierno autonómico -Madrid considera que otras comunidades podrían sentirse discriminadas con una norma de esta naturaleza-, pero sí a través de la reserva de inversiones, una de las figuras fiscales del REF, en un 50% de la dotación. Además, el nuevo REF da vía libre a la deducción por inversiones en África Occidental y para las actividades exportadoras en el vecino continente y mejora los incentivos fiscales para las empresas que se instalen en la zona especial canaria (ZEC). Se vea como privilegio o como instrumento de política económica, ese viejo fuero canario que es el REF tiene la aceptación de la Unión Europea y goza de pleno respaldo constitucional español. Bajo estas premisas, parece llegada de una vez la hora de la seriedad y el rigor político y administrativo. No se puede desvirtuar -como reflejan las restricciones de Hacienda y la litigiosidad a que ha dado lugar durante los últimos años- el alcance real de una norma todo lo excepcional que se quiera, pero que es plenamente legal y que nació tras la anexión de Canarias al Reino de España. Ya está bien de recortes, inseguridades jurídicas y lecturas restrictivas. Tanto el REF económico como el fiscal deben desarrollarse con plenitud, sin trampas ni subterfugios, con leal colaboración entre Madrid y Canarias.