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Ochenta años de Radio Club – Por Pedro Murillo

   

La próxima semana será muy especial para esta Isla y para todos aquellos que aman la radio. Radio Club Tenerife de la Cadena SER cumplirá 80 años. Da un poco de vértigo pensar en las vicisitudes por las que ha pasado nuestra profesión y nuestro país a lo largo de tantas décadas. Sin embargo ahí sigue vivita y coleando. El destino y la confianza de los directivos de esa casa hace que ahora sea parte activa de un aniversario que concita un orgullo humilde. Quienes conocen Radió Club Tenerife saben que es algo más que un poste radiofónico o una empresa; cuando entras a formar parte de su plantilla accedes a una familia, con sus filias y fobias, sus alegrías y tristezas pero una familia al fin. Cada día llegamos con la ilusión de que ustedes estén al otro lado y adoramos esa sensación de pánico y placer cuando el piloto rojo esta encendido. En mi caso, salte de la prensa escrita a la radio con la temeridad del plumilla funámbulistas para encontrar una laguna de sonrisas y abrazos. Me declaro incapaz de glosar todos los que han experimentado ese cálido abrazo de una radio que sigue viva a pesar de los embates de una crisis bipolar que afecta a los mercados financieros y a nuestra profesión de una manera cruel, contundente y quizás irreversible.

Han sido muchas las voces, las melodías y los sonidos que se han lanzado a las ondas en estos 80 años. La radio reconcilia con esa parte tan primigenia de nosotros mismos: el sonido. Es el acto comunicativo que aspira a la condición de la caricia y en nuestro caso a la vocación de ofrecer una información veraz y objetiva. Muchas veces se corre el riesgo de pensar- en prensa ocurre menos- que los oyentes están ahí por nuestras voces lo que nos hace alimentar a ese glotón insaciable que es el ego, pero es una ilusión, nosotros pasamos como han pasado tantos y el medio continúa. En este caso, la radio seguirá adaptándose a los nuevos tiempos pero sin perder esa premisa tan linda como es la caricia del sonido que cada día, en cada amanecer, les ofrecemos con la ilusión de que ustedes, los oyentes sigan al otro lado de este milagro maravilloso que es la radio. ¡A por otros ochenta años!