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Ochenta primeros años – Por Aurelio Abreu Expósito*

   

Esta semana Radio Club Tenerife ha cumplido sus primeros ochenta años de existencia, a lo largo de los cuales sus voces han prestado un servicio impagable a los tinerfeños. La radio es más que información y entretenimiento, es compañía e incluso amistad, porque esas voces a las que uno oye cada día acaban siendo compañeros de viaje en la vida, y se extrañan cuando ya no están. Así que felicidades al equipo de Radio Club, al presente y al pasado, porque muchos han sido los profesionales que han hecho de esta emisora una referencia para Tenerife, hasta el punto de que el Cabildo la distinguió en su momento con la Medalla de Oro de la Isla.

Que una empresa alcance el octogésimo aniversario nos habla de su solidez y de su implantación en la sociedad, ya que ha navegado (y llegado a puerto) a través de etapas históricas muy distintas. Hoy, los medios de comunicación son una parte esencial de la democracia, y no se conciben las libertades sin su participación, especialmente la libertad de expresión y opinión. Esta columna, que firma un socialista, convive con otras de distintas tendencias políticas, en respeto y pluralidad. A veces no somos conscientes del todo de la grandeza que eso supone.

A los medios de comunicación se les han unido en la última década las redes sociales. Son una revolución dentro del panorama comunicativo al que algunos no le han terminado de coger el punto, y si no véase al ministro del Interior planteando buscar el modo de condenar penalmente las barrabasadas en Twitter. Perseguir tuiteros porque sean maleducados o groseros (o peor, maleducados o groseros con alguien que nos toca de cerca, como ha sido el caso) no parece la mejor manera de garantizar la libertad de expresión.

Había una forma de evitar ese tipo de comportamientos, y formaba parte del currículo escolar, pero el PP entendió que decirle a los niños que se respetaran era adoctrinarles, y suprimió Educación para la Ciudadanía de las aulas. Claramente, esa asignatura no iba a acabar con los tuiteros y comentaristas más brutos que se expresan hoy, pero nos daba una seguridad de que las generaciones futuras, nacidas con las redes, tendrían un concepto distinto de lo que es admisible y lo que no en la vida virtual y en la real.

Ninguna libertad se garantiza con represión. Sólo la educación nos hace responsables para ejercerla desde el civismo y el sentido común. Como el que se inculca desde la buena radio, que también los medios son formación del sentido crítico. Por eso, sólo cabe congratularse del 80 aniversario de Radio Club, y esperar que sean sólo los ochenta primeros años de una vida muy, muy larga.

*VICEPRESIDENTE Y CONSEJERO DE BIENESTAR, SANIDAD Y DEPENDENCIA DEL CABILDO DE TENERIFE