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Oriol, sin prisa – Por Luis Del Val

   

Artur Mas, de una manera eficiente y constante, va adelgazando la masa electoral de Convergencia i Unió, hasta que logre convertirlo en una especie de apéndice de Ezquerra Republicana de Cataluña. Derrota, tras derrota, los finos analistas no dan importancia a los pertinaces retrocesos y confían en una especie de resurrección que ocurrirá en el futuro. Mientras tanto, Ezquerra, que no gobierna, pero que manda, ha dicho que, bueno, que lo de entrar en el gobierno puede producirse, que están abiertos, pero que no tienen urgencia. Es decir, que Ezquerra ya se ha hecho con la mayoría del accionariado, pero prefiere tener de presidente del Consejo de Administración a Artur Mas. Es un fenómeno bastante extendido en las sociedades mercantiles, y los presidentes nominales actúan con entusiasmo de chicos de los recados, con tal de conservar el estatus de cara al exterior. Oriol Junqueras no tiene prisa y acierta en su sosiego, porque es el dueño de la empresa independentista, es el que se aprovecha del crecimiento de los votos y gobierna sin desgastarse ¿Qué más puede pedir? Claro, que para llegar a esa situación ha tenido que desarrollar una táctica inteligente y poder contar con la colaboración inestimable de un Artur Mas dotado de un entusiasmo adolescente y de una dirección de CiU que no ha sabido darse cuenta de la fuga de los clientes, no porque haya crisis, sino porque los clientes han decidido entrar en otras tiendas más seguras y menos anfibológicas. Si el resultado se repitiese en unas elecciones autonómicas, quien tendría que formar gobierno sería Oriol Junqueras. Por eso, no echará a correr para mancharse con un consejería.