X
bienmesabe>

Palo al canto – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

Celebradas las elecciones europeas y conocidos sus resultados, vuelvo a escribir de política. Para decir que lo que ha pasado es exactamente lo que he venido escribiendo durante meses del bipartidismo: que Rubalcaba se ha llevado un palo en las nalgas de mucho cuidado y que a Rajoy le hemos bajado los humos. La derrota de los socialistas, además de incontestable, resulta bastante inaudita en un partido de la oposición. Que quien gobierna se desgaste, vale, pero que quien se opone, se descalabre en toda España, menos en Andalucía, es una catástrofe que le puede costar al PSOE su disolución, si no cambia de rumbo. Y a ello se han puesto, a lo que parece: a cambiar de rumbo. Y no vean los lectores los navajazos y puñaladas traperas que vamos a ver entre ellos en las próximas semanas y meses, hasta que un congreso dilucide quién se va a hacer cargo de una herencia que viene muy devaluada desde los tiempos de Zapatero. Lo del PSOE tiene pinta de gangrena, especialmente por cómo han quedado de malheridas sus filas del socialismo catalán y vasco. Mucha poda habrá que hacer al bonsái socialista (de lo que sabe muchísimo Felipe González). Y es que el socialismo de este país no puede seguir compartiendo mesa y mantel con capitostes de toda especie, ni con banqueros ávidos de merendarse a cualquiera que se le ponga por delante. Cuando se es socialista se es socialista y punto. No caben las medias tintas, ni los compadreos, ni dejarse contagiar por la corruptela que se ha adueñado de las instituciones. Que lo recuerden: otro insigne socialista, el viejo profesor, don Enrique Tierno Galván, lo tenía muy claro: los bolsillos de un político honrado tienen que ser de cristal, transparentes. Y yo añado que las manos tienen que estar quietas y a la vista, en lugar de jugando bajo la mesa para hacer trampas y embolsarse la pasta gansa con la magia de los prestidigitadores. Tiempo de ahondar en la sangría de votos y euroescaños de los socialistas habrá para hacer correr ríos de tinta. Del PP diré que, siendo cierto que unas elecciones europeas no son extrapolables a otras locales y autonómicas, o legislativas, el aviso a navegantes está dado. Los ajustes económicos se han llevado por delante la confianza de cientos de miles de sus votantes. Recortes en sanidad, educación, investigación y desarrollo, becas universitarias; ajustes en pensiones, impuestos abusivos y nada equitativos y la corrupción, las cuentas “b”; sin olvidar la reforma laboral, que no resucita el empleo, sino que lo incrementa, no le van a asegurar los mismos votos ni escaños que ahora poseen en Congreso y Senado. Así que adiós a la mayoría absoluta. A lo que añado un detalle del que no se ha hablado mucho: la proyectada reforma de la ley del aborto por el ministro de Justicia, el beato santón de don Alberto Ruiz Gallardón, reforma que, si prospera, caerá como un tonique en el tolmo del PP en las próximas citas electorales. Como Rajoy no congele la reforma y la deje para mejores tiempos, al ministro justiciero, verdadero portero cancerbero de la Conferencia Episcopal Española, le van a tener que echar del Consejo de Ministros y hasta del partido. Por listillo. Y por monaguillero…