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Paraíso infernal – Por Indra Kishinchand López

   

He de reconocer que a menudo imagino mi vida futura en un paraíso. Una playa de arena blanca, un mar azul como los que nunca he visto… Sol durante todo el año y a todas horas. Andar descalzo, perdurar sin encerrar el tiempo, resistir sin egoísmos, dormir soñando. Sin embargo, a medida que esta idea se apodera de mi cabeza, más rápidamente quiero alejarme de ella. Vivir en el paraíso no es un buen método, al menos no para la eternidad. Lo que siempre quise fue provocar cambios, remover conciencias, alzar la voz. Si bien es posible realizar lo mismo en cualquier playa u océano, no se puede hacer de la misma manera. Esta opción es acostumbrada, lógica, cómoda; quizás hasta egoísta. Yo deseo recorrer cada carretera, experimentar cada pueblo, vivir cada persona. Elegir el peligro de sentir, lo ilógico. Dejar de buscar el enclave perfecto y entender que este no existe, que tan solo es una creación tan real que llega a ser casi indiscutible. Pero tú eres tu paraíso. Después de todo yo quería cambiar el mundo y nada falla en el Olimpo. Nos vemos en el infierno.