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La patria es un sentimiento – Por David Sanz

   

No sé muy bien lo que es ser canario, la verdad. No creo mucho en las entidades cerradas ni en la ontología nacionalista. El ser es más bien un estar o un existir, si se prefiere usar la terminología existencialista. Aquí me acuerdo del amigo Luis Cobiella que aborrecía del verbo ser porque encorseta una realidad siempre cambiante y plural. Es más, a veces uno sueña que su patria es de otro lugar donde nunca habitó y que probablemente ni existe, y entonces se pone idealista, que no es otra cosa que el nacionalismo de los desheredados. ¿De dónde soy?. ¿De la isla en la que nací o en la que vivo?. ¿De este archipiélago o de la nación?. ¿De un continente geopolítico o de un planeta?. ¿Acaso de todo a la vez?.

Nos hemos acostumbrados a medir nuestra diferencia en términos economicistas. La lejanía de la Península marca nuestra relación con el conjunto de la nación y del resto de la comunidad europea, donde hemos encajado con un nombre tan terriblemente feo como el de región ultraperiférico. La verdad es que me cuesta definir lo que es ser canario. Pero fue una experiencia que viví cuando estudiaba en Sevilla, lejos de aquí, lo que me hizo comprender qué es sentirse de un lugar y el respeto que ello merece. La historia fue muy sencilla, pero para mí muy reveladora. La víspera del Día de Andalucía, uno de los compañeros de casa que era de Madrid anunció en la mesa que esa jornada no iba a vivirla como un festivo, sino que se levantaría a la hora de siempre y continuaría con su rutina habitual porque él no era andaluz ni creía en “esas cosas”. Al otro lado de la mesa estaba sentado otro compañero que era de Málaga y vi cómo se le iban rayando los ojos mientras escuchaba la perorata del primero. Una mezcla de dolor, rabia e impotencia se confundieron en el rostro de una persona que pasaba por ser lo más equilibrado y tranquilo del grupo. Se levantó y salió corriendo para su habitación, ante la desconcertada mirada del resto de los comensales y la certeza de que aquel bocazas la había armado. Al cabo del rato, me acerqué a su cuarto. “¡Coño, David, el Día de Andalucía es cuando más recuerdo a mi padre, cuando me viene a la memoria el sacrificio que hizo por nosotros dejándose la espalda en el campo!”, me dijo. Entonces comprendí lo que cantaba Rubén Blades: “La patria es un sentimiento (…) patria son tantas cosas bellas” . Es un motivo para llorar, de alegría y tristeza.