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Podemos… ir a peor – Por Cristina Molina

   

Podemos es a la política lo que la entropía a la física. Desde hace unos años en diferentes ámbitos de la política hemos pensado que habíamos tocado fondo pero en cada cita electoral el suelo parece hundirse un poquito más. En este caso, tenemos la importante entrada de Podemos, sinónimo del caos y antónimo del equilibrio y la estabilidad. No se trata de descalificarlos ni despreciarlos. Se trata de hacer una crítica, cosa de la que no se libra ninguna formación y Podemos no va a ser una excepción. Cuando algunos nos hemos referido a este movimiento como extremista, radical o antisistema no lo hacemos para herir la sensibilidad de nadie (al menos yo) sino porque son estas etiquetas las que mejor definen sus ideas sobre la economía, la tierra, la soberanía y la libertad. A un año de los próximos comicios es nuestra obligación dar un aviso a navegantes: la gobernabilidad de un país es un bien de estado. Quienes se frotan las manos con la debacle del PP y el PSOE son unos inconscientes. La salud democrática de España pasa por la salud de los partidos y de su pronta recuperación depende, en gran medida, la verdadera regeneración política que, a mi juicio, no vendrá de la mano de movimientos populistas. Tampoco se trata de defender al bipartidismo, ¡qué sería de la democracia si no fuera plural! Sin embargo, sería una temeridad avalar la entrada en gobiernos autonómicos y municipales a quienes creen en una revolución con indiscutibles influencias chavistas y castristas.

Este movimiento tiene ahora el reto de convertirse en un partido organizado para poder concurrir a las próximas elecciones. Paradójicamente quieren lo segundo sin pasar por lo primero. Creo firmemente que el hartazgo y la desconfianza en los políticos es un proceso reversible. Es digna de mención la situación actual del PSOE, abierto en canal intentando hacer un ejercicio de democracia interna que no se veía en años.
@cristination_