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Poli bueno, poli malo – Por Francisco Pomares

   

Según Hollywood, en los interrogatorios siempre hay un poli bueno y uno malo, pero todo el mundo sabe que al final eso es puro teatro, que el poli bueno y el poli mano están compinchados: cada uno interpreta su papel, pero los dos van a lo suyo, que es trincar al delincuente. En los Gobiernos pasa tres cuartos de lo mismo: hay ministros que van de buenos y ministros que van de malos, pero lo que buscan en siempre lo mismo (ya sabes qué).

Guindo, por ejemplo, va de ministro bueno y liberal: estuvo el lunes en Las Palmas, invitado a un Foro organizado por el periódico La Provincia, y no se le ocurrió nada mejor que proponer reducir los impuestos. Para aumentar el consumo. También dijo que la reducción del IRPF y de los tributos que pagan los pequeños empresarios debe notarse en el bolsillo de los ciudadanos. Y que hay que buscar financiación para el conocimiento alternativa a la que (no) ofrecen los bancos. Y que habrá acuerdo en el RTEF para incluir incentivos a la creación de empleo. Todo muy en la línea de lo que creemos la mayoría de los ciudadanos, pero justo en las dirección contraria a lo que -hasta la fecha- ha hecho el Gobierno del que el señor Guindos es ministro.

Así, mientras Guindos ejerce de bueno, el poli malo (perdón, quise decir el ministro malo), que es el señor Montoro, ha aplicado ya nada menos que cuarenta modificaciones al alza o creación de tipos impositivos nuevos (vulgo subidas de impuestos), y en vez de buscar medios alternativos a la financiación bancaria se gasta los cuartos que se va a ahorrar en la actualización de las pensiones (34.000 millones de euros en 7 años) en sacar a los bancos del agujero en que les metió su propia desidia y avaricia. Y lleva ya un año de retraso con el REF, porque no encuentra la forma de vendernos un incentivo a la creación de empleo en las islas que sea el mismo incentivo que anunció para toda España Rajoy en el último debate del Estado de la Nación, o el camelo de gastarse aquí los fondos de empleo juvenil que Europa ya ha decidido gastarse aquí.

En fin, que ministro bueno y ministro malo son las dos caras de un Gobierno -el de Rajoy- que se ha convertido en especialista en los juegos de palabras sobre la recuperación, la reactivación, los brotes verdes y otras cosas de comer. Mientras ellos se entretienen con sus papeles, el país sigue detenido. Como si el país fuera el delincuente. Porque esta vez lo de detenido no es sólo otro juego de palabras…