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El Puerto secreto – Por Agustín M. González

   

Puerto de la Cruz, la ciudad turística por excelencia de Canarias, es mucho más que el Lago de Martiánez y el Loro Parque. Desde que por razones de trabajo vivo en la capital, he podido comprobar que más allá de los tópicos y las postales turísticas, el Puerto, el Puerto auténtico, es muy poco conocido fuera de las fronteras del Valle. Y es una pena porque, aunque es cierto que ha perdido el empuje y el protagonismo de antaño, esta sigue siendo una ciudad encantadora. Es el municipio más pequeño de Canarias y de toda España, pero encierra infinidad de encantos que lo hacen único: algunos olvidados, otros escondidos, muchos desconocidos por la mayoría de la gente de la Isla. Pocos saben, por ejemplo, que cerca del barrio de La Ranilla, frente al emblemático Peñón del Fraile, sobrevive engullido entre bloques de edificios el primer cementerio protestante que se creó en España, más antiguo que el Jardín Botánico y de Aclimatación, una joya histórica y botánica mandada a construir por el rey Carlos III. En La Paz hay un mirador y un largo paseo en lo alto del acantilado que inspiró a Agatha Christie uno de sus famosos relatos policíacos.

A pocos metros de la plaza del Charco está ubicado el Museo Arqueológico Municipal, único de su tipo en la Isla, que encierra una valiosísima colección de cerámica aborigen. No menos valiosa es la colección que el MACEW, el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, muestra entre las paredes centenarias de la Antigua Casa de la Real Aduana, vieja y elegante guardiana del muelle pesquero, el rincón con más sabor tradicional de la ciudad turística que nació de un poblado de pescadores. Un nuevo y no menos interesante museo -sacro, en este caso- es el que ha abierto la parroquia de la Peña de Francia. Los jardines privados de Risco Bello o el Sitio Litre, donde el tiempo se remansa, son de visita obliga para cualquier visitante estresado. El mejor rincón para pasear el perro, jugar con los niños, hacer footing y tomar una café con el horizonte de telón de fondo, son los jardines del Taoro. Y si busca un lugar diferente para disfrutar del mar, le recomiendo San Telmo, donde además las olas ofrecen a diario un espectáculo de saltos sobre los riscos que hace las delicias de los turistas embelesados. Hay motivos de sobra para volver al Puerto…