X
Conjeturas >

Un REF para todos – Por Juan Manuel Bethencourt

   

La reforma del REF que el Gobierno canario ha liderado durante los últimos años toma cuerpo, ya con el beneplácito del Ejecutivo central, lo que quizá pueda molestar a alguien, pero está dentro de la lógica de la buena colaboración entre personas responsables. Es el saldo de la reunión reciente entre Paulino Rivero y Mariano Rajoy. Y además la reforma camina en la dirección adecuada, la que nos lleva a considerar el fuero canario como una herramienta útil para la economía real, no para sectores ni agentes concretos. Si alguna losa ha pesado sobre la normativa aprobada en el ya lejano 1994 es su condición de ley selectiva, porque el ciudadano medio de las Islas terminó por concluir, y con cierta razón, que aquello del REF era cosa de potentados. La Reserva para Inversiones, por ejemplo, permitió la autofinanciación empresarial durante los años de bonanza, pero no diversificó la economía ni sirvió posteriormente como instrumento anticrisis, pues simplemente no había beneficios que deducir. Una reforma como la que está en curso, que pone el acento en la pequeña empresa y la creación de empleo, supone un elemento más a favor de la democratización del mercado, de la expansión de las oportunidades y el estímulo a la creatividad, porque nuestro tejido social necesita no menos empresarios, sino más, aunque también debe combatir los intereses creados y los oligopolios enquistados, aquellos que no quieren que nada cambie.

En busca de la tan necesaria internacionalización de la economía regional, aparece la novedad de una bonificación fiscal para quienes inviertan en África, pero no desde la perspectiva de la deslocalización de grandes corporaciones, sino del apoyo a los emprendedores: una medida destinada a pymes que abran en los países de nuestro entorno y amplíen sus plantillas en las Islas, precisamente por las nuevas oportunidades que ofrece el escenario cercano, y no al revés. También se afirma, y con razón, que Canarias no es lo suficientemente atractiva para la inversión foránea, lo cual tiene que ver con la Zona Especial y la incertidumbre sobre la durabilidad de sus incentivos. Y aquí el nuevo REF también experimenta un gran avance: extensión de los incentivos fiscales hasta el año 2030, posibilidad de inscribir sociedades ZEC hasta 2020, eliminación de los límites al incentivo fiscal (se paga el 4% de impuestos) siempre que se generen más de cincuenta puestos de trabajo en las Islas, supresión de los límites físicos para establecer una empresa, etcétera. Hay cosas que se quedan en el tintero, como las bonificaciones a la Seguridad Social, una batalla que Canarias deberá seguir librando para disponer de un marco más centrado en la economía del futuro, que por necesidad tendrá que ser una economía inclusiva, es decir, para todos.
www.juanmanuelbethencourt.com
@JMBethencourt