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Resurrección – Por Indra Kishinchand López

   

Andaba por la calle cuando le llegó el sonido de la radio. En cualquier bar de alrededor se oía: “La última encuesta de población activa revela…”. Se detuvo un momento para escuchar la noticia completa cuando se dio cuenta que un señor le llamaba desde lejos.

Se desconoce si fue su falta de vista o fueron sus ganas de no ver, el caso es que decidió acercarse. Aquel individuo “solo” quería dinero; para vino, cervezas, drogas… y a saber qué más. Eso pensó él.

Siguió andando y se percató de que no había mirado a aquel hombre a la cara. Siempre que se cruzaba con alguien que pedía dinero agachaba la cabeza y se avergonzaba hasta de su propia existencia. Era difícil convivir con tal sentimiento, pareciera como si le invadiese el alma sin haber pedido permiso. Desconocía si era piedad, arrepentimiento o simplemente desconcierto. Si les miraba a la cara sabía que les pondría el nombre que estaba escrito en sus ojos; su perdición.

No era el dinero lo que le preocupaba. Nunca había tenido demasiado y sin embargo vivía bien a base de juntar letras y silbar poemas. El verdadero problema era, de nuevo, su falta de vista o su desgana. Supuso que se podía hacer algo más que tirar céntimos de un bolsillo a un cesto, dejarlos caer del cielo al infierno. Quizás había llegado el momento de descender del paraíso y realizar el camino del revés. Revivir para salvar a los abismos en lugar de resucitar para existir en el edén.