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La “resurrección” de El Rincón – Por Agustín M. González

   

El “culpable” fue Román Rodríguez, el líder de Nueva Canarias, que es un político listo y oportunista. Semanas atrás el expresidente canario se dio un garbeo por La Orotava para conocer sobre el terreno la zona de El Rincón, y reunirse con los miembros de la coordinadora ecologista que en 1992 promovió y consiguió aprobar en el Parlamento regional, con el respaldo de más de 30.000 firmas de ciudadanos, la ley que protege este paraje natural y agrícola del Valle. La visita y el contacto dio pie de inmediato a una iniciativa de Rodríguez en el Parlamento, para demandar que se reactive el Plan Especial de El Rincón, paralizado desde 2001 por una clara falta de voluntad política. CC -ni en el Ayuntamiento villero ni en el Gobierno regional- nunca ha creído en este plan que le fue impuesto como un corsé gracias a uno de los mayores movimientos sociales que se han producido en el Archipiélago en el último siglo.

El exalcalde Isaac Valencia confesó en su despedida que su mayor frustración fue tener que renunciar al proyecto de urbanización de El Rincón, que entre otras instalaciones preveía un campo de golf. por contra, el Plan de El Rincón establece un modelo de desarrollo económico sostenible para esta zona de plataneras y cultivos de frutales. El actual alcalde orotavense, Francisco Linares, también es un político listo y práctico. Por ello, no ha tardado en recoger el guante y encabezar el compromiso de la “resurrección” del Plan Especial de El Rincón, aprovechando la cercanía de las elecciones y marcando distancias con su antecesor. Hasta se reunió días atrás con el presidente Rivero para anunciar que de inmediato impulsarán la revitalización del Plan de El Rincón, que empezará con la convocatoria del Consorcio, paralizado también desde 2001, que se encargará de aunar esfuerzos, trabajar de forma conjunta y adaptar sus estatutos y contenidos a los nuevos tiempos. Precisamente, el tiempo dirá si todo esto es un serpiente de verano, o más bien una serpiente electoral, un oportuno brindis al sol, o un verdadero paso adelante en un proyecto muy importante para La Orotava y para todo el Valle. Porque cualquier alternativa será mejor que dejar que este paraje único se convierta en un erial por el progresivo e imparable abandono de los cultivos.