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Se terminó vivir del cuento – Por David Sanz

   

¿Qué le ocurre al socialismo español que está tan ciego y desnortado? ¿No sabían desde hace mucho tiempo que se iban a partir los dientes en las europeas, cuando todo el mundo era consciente de que el castañazo iba a ser de campeonato? No fueron capaces ni siquiera de superar al partido de un Gobierno que está más quemado que una escopeta de feria. Se acabó vivir del voto útil, que es lo mismo que hacerlo del cuento, y de una opción política sin discurso creíble ni liderazgo alguno. La última etapa de Zapatero aniquiló los restos de socialismo que quedaban en esas siglas y Rubalcaba ha rematado la faena incapaz de dar credibilidad a un presunto giro a la izquierda carente de autenticidad. En Canarias ocurre otro tanto. Daba pena escuchar a José Miguel Pérez la noche electoral sacando pecho por los resultados por islas y con el tono de empezar a pedir cuentas a todos menos a quien ha terminado por quebrar a este partido en las Islas, que no ha sido otro que el secretario general del PSC-PSOE. Sin liderazgo alguno, ensimismado, ausente de la vida del partido y gobernando desde el rencor. En La Palma, además de todo eso, ha pasado factura la crisis interna del partido. La caída de votos ha sido espectacular por la crisis desatada en la Isla por la dirección regional del PSOE, pese a que muchos socialistas fueron a votar con ardor de estómago, cuando lo que le pedía el cuerpo era hacer lo contrario y salvaron algo el tipo. Contrariamente a quienes piensan que ha llegado el fin del bipartidismo, yo no creo que sea así. Estoy convencido de que España volverá a darle una nueva oportunidad al PSOE, quizá la última, pero esta vez lo tendrá más vigilado que nunca. Del “no nos defraudes” que le gritaron a Zapatero, esta vez le exigirán la autenticidad que se suele dejar por el camino cada vez que se instala en el consejo de ministros. Recobrar la credibilidad que han perdido a manos llenas le va a costar mucho. El socialismo europeo está huérfano de un discurso creíble. Francia ha sido el último eslabón de esta cadena de puñaladas traperas a la socialdemocracia europea. Canarias, al igual que España, necesita urgentemente una regeneración absoluta de sus dirigentes y un liderazgo reconocido. Y La Palma no puede tirar por la borda, como está haciendo, lo mejor que tiene en sus filas por el capricho de un señor.