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Si tú quieres – Por Arun Chulani

   

Si bien somos sinceros, si nos sentamos frente al espejo y nos ponemos a contar verdades, de las que solo tú y tu reflejo conocen, tendremos más de una discusión de ideas sobre lo que se piensa. Si bien te dice tu reflejo que eres (es) orgulloso, no te sorprendas, pues tú no te ves, pero algo sí que lo serás. Bájate del burro, hombre, que te lo dice tu propio yo. Si bien te llama celoso, infantil y frío, tú respondes con indiferencia y desdén, algo encendido. Y sin ser del todo malo, te invita a ver también lo bueno… pero ya te has cansado. Mirarse en el espejo, solo para arreglarse. Para mirar defectos, no. Para eso no hay tiempo, que la vida no corre, vuela.

Allí se queda él, aunque te hayas ido. Tu reflejo, cansado de esperarte para hacerte mejorar, cansado de tu falta de tiempo. Pero el tiempo pasa, falte o no falte, y comienza la falta de interés, descubriendo que, desde un primer momento, era eso lo que ocurría: “No existe falta de tiempo, existe falta de interés”, en palabras de Pedro Bial. Allí queda, solo, mientras tú decides ocupar tu tiempo en lo que te interesa o parece interesarte.

En los que quieres, en los que admiras. En el que una vez fue y ya no es, en los que nunca han sido, pero quieres que sean. En la que jugó con puñales y contigo, pero aún quieres. Contigo. Y sin ti, él, encerrado tras el cristal. Solo. Queriendo decirte también lo bueno y lo que se puede mejorar. Buscando el punto que os conecte, que os recuerde. Que los defectos son parte de uno, pero eso puede cambiar. Que lo bueno, tan bueno, llega a superar lo demás. Pero habla solo, sin ti para escucharle.

Tú prefieres vivir sin preguntas, sin problemas ni mejoras. Eres así, sin más. Y que nada ni nadie te cambie ni mejore, sin saber que, si tú quisieras, podrías pasar de ser grande a ser enorme. De lo frío a lo templado. Rebajar el orgullo. Única y exclusivamente, si te miras al espejo. Tú. Si tú quieres…
@arunchulani