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Sin el AIEM no habría industria en Canarias – Por Andrés Calvo*

   

Canarias en el seno de la Unión Europea forma parte de Las Regiones Ultraperiféricas, las RUP, regiones que por sus condicionantes geográficos de lejanía del continente europeo, tienen un tratamiento diferenciado, distinto al resto de regiones y países que conforman la Unión. Este trato tiene su origen en el artículo 299.2 de Mastrich, y está afianzado en el Tratado de Lisboa, en el artículo 349, y su filosofía es que se debe adaptar a estas regiones las distintas regulaciones, que permiten el funcionamiento de la Unión Europea. En Canarias el motor por excelencia de la actividad económica es el turismo, y lo será por muchos años, por la ventaja competitiva que nuestro clima y territorio aporta frente a otras zonas. Pero no podemos vivir sólo del turismo, y del sector servicios, y de eso son conscientes en Bruselas; y por eso existe un conjunto de normas específicas, singulares para apoyar y potenciar el desarrollo de los sectores productivos de las Islas. Las economías que mejor resistieron esta voraz crisis que padecimos, fueron aquellas con un importante peso de la industria, porque la industria genera un empleo más estable, de más calidad y remunerado por encima del resto de sectores. Por eso Europa se ha propuesto que su sector industrial alcance en 2020 el 20% de su PIB desde el 15% actual, y el Gobierno de España proyecta un plan para alcanzar el 17,4% del PIB en 2016. El sector industrial representa el 8% del PIB de nuestro archipiélago, y tenemos el firme propósito de trabajar para incrementarlo al 10% en el medio plazo y al 12% en el largo. Y un modo de avanzar en este objetivo es estimulando la demanda interna apoyando el consumo de los elaborados en Canarias, empeño en el que estamos los industriales. En Canarias la medida singular que permite la existencia de industrias es el AIEM, arbitrio a la importación y entrega de mercancías, y sin esta medida a pesar del esfuerzo titánico que hacen día a día las más de 40.000 personas, altamente cualificadas, que forman la familia industrial no sería viable. Así lo ha reconocido la Unión Europea en la autorización, que han interesado mucha información de los industriales: qué producimos, cantidades, inversiones, empleo, etc, contrastado con cuotas de mercado y demás variables. El AIEM se aprueba para compensar parte de los sobrecostes de producción en un territorio alejado y fraccionado, que no puede beneficiarse de las ventajas de la producción intensiva, ni aprovechar las economías de escalas que un mercado único ofrece. El AIEM ha sido ferozmente atacado por unas pocas personas, que han pretendido con falsedades, enfrentarnos a la sociedad y a los agentes económicos de Canarias. Afirman que este arbitrio incrementa la presión fiscal en Canarias hasta igualarla a la nacional, y que es una distorsión del mercado único.
Nada más lejos de la realidad; los datos estadísticos que los desmienten están ahí. En 2012, la base imponible de las importaciones de bienes en Canarias alcanzó los 14 mil millones de euros, recaudándose ese mismo año por este arbitrio 118 millones, un 0.8% del valor total.
A la vez en Canarias se dejan de pagar impuestos por importaciones procedentes de países terceros, impuestos que sí se pagarían de no aplicarse en Canarias las necesarias exenciones arancelarias a la importación de terceros países.
Fijémonos en lo que les acabo de señalar, el AIEM se justifica porque, debido a nuestras condiciones geográficas la industria instalada en Canarias está en situación de desventaja. Se aprueba porque precisamente los beneficios de la producción intensiva, de las economías de escala que el Mercado Único ofrece a las industrias instaladas en el continente puede terminar por dar la puntilla a un sector industrial en la que algunas de nuestras industrias están ubicadas en Canarias desde hace más de cien años.
Me causa gran tristeza ver como a unos pocos, solo les preocupa defender sus intereses, y los de las empresas foráneas que representan, sin ocuparles en absoluto la sociedad en la que viven. Compañías a las que no les importa Canarias, ni su desarrollo ni el empleo de las Islas. Sólo así se entiende que mientras ejercen una oposición frontal al AIEM en Canarias, exijan a la Unión Europea que imponga aranceles a las importaciones de terceros países para mantener la producción en el continente europeo, con la amenaza de marcharse de Europa, si no es así. Eso sí es apego a un territorio, eso sí es implicarse con una sociedad.
*PRESIDENTE DE ASINCA