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La tercera revolución industrial – Por Isidoro Sánchez García

   

No cabe duda de que la generación de la electricidad está ocupando muchas páginas en este inicio del siglo XXI. A nivel internacional, europeo y español. La Comunidad de Canarias tampoco se escapa de ello. La culpa la tiene las fuentes renovables como el sol, el viento y el mar, capaces de generar electricidad de manera limpia, sin impactos medioambientales significativos como el carbón, petróleo y el gas.

De las tres fases del proceso eléctrico, generación, transporte y distribución, se han venido ocupando las empresas especializadas y los gobiernos afectados, y también ahora la ciudadanía, la sociedad civil. Tanto les preocupa el asunto que se han repartido los papeles y aparece, además de las empresas convencionales que producen electricidad con los combustibles convencionales como el carbón, el petróleo y el gas, sin olvidar las nucleares, una singular empresa de transporte, la Red Eléctrica de España. Se conoce como la REE, mitad pública, mitad privada, y en Canarias es operador del sistema por nombramiento oficial del gobierno español. En una reciente reunión oficial su presidente, José Folgado, además de dar a conocer los resultados económicos del año 2013, manifestó que la actual política energética es esencial para las Islas Canarias.

Un día más tarde y gracias al Internet, un historiador sensible con la naturaleza volcánica de Canarias, José León Santana, dio a conocer en la prensa grancanaria su opinión acerca de la situación energética que se vive en el archipiélago, y se atrevió a preguntar en alta voz: Si nos sobra energía, ¿por qué petróleo? La verdad es que uno se encuentra preocupado porque nos estamos dando cuenta que el gobierno español, con su política energética, quiere hipotecar nuestro futuro, ya que pretende apoyar la industria del petróleo, léase Repsol, en detrimento de las energías renovables, fundamentos vitales de esta tercera revolución industrial, junto con el Internet. Por ello surgen reacciones de la sociedad civil y se conforman plataformas cívicas que apuestan por un nuevo modelo energética, en España entera y en el archipiélago de Canarias en particular, que por razones de geografía y naturaleza cuenta con unos recursos energéticos de alta calidad medioambiental que podrían contribuir a una mayor calidad de vida de la ciudadanía, al impedir con su uso el avance negativo del cambio climático que tanto puede afectar la vida de los millones de residentes en Canarias.

Ahora que se van a celebrar elecciones al Parlamento Europeo tendré que preguntarle al amigo y compañero de fatigas europeas, Josu Jon Imaz, si va a aplicar en Repsol el sentido común que apuntaba Juanma Bethencourt recientemente en DIARIO DE AVISOS.