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La trayectoria de un largo compromiso – Por Rafa Lutzardo

   

No voy a escribir de políticas, ideologías, doctrinas o religiones. Lo haré solamente por la parte del lado humano. El viejo “gladiador”, Ricardo Melchior Navarro, comienza a vivir como un ciudadano más de a pie; disfrutando del calor de su querida familia y de los amigos que siempre le han querido, valorado y respetado. Hombre sencillo, humilde y de trato afable y directo con el pueblo canario. En más de una ocasión le vi por esos pueblos del mundo rural del Archipiélago canario. No le importaba estrechar su mano con la de noble campesino o de madrugador pescador. Fue siempre inocuo; sin animo de insidias, ni jácaro. Magnánimo y pragmático. No utilizó nunca el paralogismo. Como cualquier ser humano, a lo largo de su vida tuvo aciertos y equivocaciones, pero siempre supo buscar alternativas que pudieran sustituir cualquier tipo de errores que hubiese podido perjudicar a cualquier persona o a los intereses de la sociedad canaria.

Por todo ello, y por muchas cosas más, a lo largo de su brillante trayectoria como responsable del Cabildo Insular de Tenerife, fue objeto de un caluroso y emotivo reconocimiento por parte de la que fuera su segunda casa institucional durante más de veinte años. Una medalla de Oro de la isla de Tenerife, impuesta y aprobada por toda la comitiva institucional que actualmente representan al Cabildo Insular de Tenerife. No podía perderme ese evento histórico. Allí, en el Salón Noble de tan importante institución gubernamental de la isla tinerfeña, se dieron cita muchos amigos/as de todos los sectores de la sociedad del Archipiélago canario y de muchos puntos de Europa. Un ambiente de amistad y cordialidad, donde destacó la solidaridad, admiración y respeto a la figura de Ricardo Melchior Navarro. El protocolo fue magnifico y profesional. Durante el desarrollo del mismo, la emoción me embargo por unos instantes, especialmente cuando actúo la soprano, Candelaria González Torre, acompañada por la pianista, Inmaculada Marrero. Un programa musical con títulos: O Mio babbino caro (G. Puccini); La Nana de mi nieto Pablo (L. Cobiella), Ai que linda moca (E. Halffter) y María la O (E. Lecuona), cerrando el acto con el Himno de Canarias. Lágrimas y aplausos de un público emocionado que supo en todo momento guardar viejas rencillas en los sectores de la política, sindicalismo y mundo empresarial. Tampoco podían faltar los máximos representantes de las Fuerzas de Seguridad y Orden Público y de la Iglesia. Su sucesor, Carlos Enrique Alonso Rodríguez, junto con su equipo de Gobierno, acertaron de pleno al aprobar y reconocer tan brillante reconocimiento, y a la vez, merecido homenaje con tan brillante e importante distinción a la figura de mi amigo Ricardo Melchior Navarro. Gracias maestro por ofrecerme tú maravillosa amistad y por a portal tantas cosas positivas e importantes a estas islas llamadas por los autores clásicos: el Jardín de las Hespérides.