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Véndemelo – Por César Martín

   

Al final solo hace falta una buena historia. Literatura, que puede ser selecta, o chabacana, que es la que acostumbran a hacer. En el proceso de creación es fundamental armar un buen argumento desde el que vertebrar lo que se quiere vender. Porque al final todo es eso, un producto más dentro de este mercado sin escrúpulos. Todo vale, el capitalismo salvaje permite todo tipo de licencias. No importan los arrepentimientos, ni las concesiones; la realidad que vivimos es la que hemos permitido que sucediera. Igual es tiempo de seguir adelante y comenzar a contar cosas nuevas, porque no vale anclarse en pasados inexistentes y clamar al cielo con imposibles que no existen. Es hora de crear nuevos modelos y recrear nuevas tramas que valgan la pena. Pero claro, hay quien ya tomó la delantera. Comenzaron el montaje cuidando la imagen y el vestuario: traje y corbata como puesta en escena. Así se puede acudir a cualquier tertulia de televisión, a cualquier debate, a cualquier opinión de experto… Solo les basta el máster de seis mil euros que les pagó papá y una estadística de esas que se sacan de la manga a diario para opinar. El look lo completa ese pelo desenfadado con la raya marcada, en un alarde de intentar parecer moderno con un toque clásico. Fachadas de un modelo recalcitrante, porque al fin y al cabo, lo que vienen a ofrecerme es lo mismo disfrazado de estadísticas y un estudio; no importa el contexto ni la pregunta, solo lo que el dictado manda. Si en el medio del proceso sueltan las sandeces que se les pasan por la cabeza, pues no pasa nada, bien les enseñaron que el fin justifica los medios… La situación me provoca. Mientras frivolizan con los últimos datos y las encuestas de sillón, yo continúo acudiendo a la realidad abrumadora. Me hablan de crecimiento; yo sufro desdicha y corrupción. Lo más triste es que no se enteran jamás de lo que dicen en mi barrio. Ellos continuarán anclados en los medios con la misma parsimonia terrorífica, contando su literatura de postín, asfixiando con normas al que solo intenta sobrevivir al descuido de quien gobernó sin ton ni son. Mierda. Y yo aquí, espectador impotente de todo este absurdo. Asco.
@cesarmg78