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La Venezuela deseada de paz – Por Rafa Lutzardo

   

Tras más de dos meses de protestas y con un saldo de más de cuarenta muertos y centenares de detenidos, Venezuela sigue siendo una bomba de relojería que en cualquier momento puede estallar. Gobierno y oposición intentan llegar a un acuerdo a través del diálogo y la serenidad, pero dicho encuentro hace prever que ambos contendientes están muy sensibles y sometidos por una fuerte presión psicológica ante la situación real que en estos momentos atraviesa el país caribeño. El amanecer cada día en Caracas se hace más insostenible, donde a primeras horas de la mañana comienzan largas colas de personas con las cartillas de racionamiento. Una espera que suele durar entre siete u ocho horas para poder llevar a casa un pollo o un paquete de mantequilla. Eso contando que la suerte les sonría, pues de lo contrario, muchos no llegan a tiempo, tras haberse terminado los pocos productos alimenticios que actualmente tiene el Gobierno que lidera Nicolás Maduro. Venezuela necesita urgentemente de alternativas o fórmulas que le permitan encontrar soluciones positivas; donde el pueblo pueda ‘remar’ junto y en la misma dirección. Los precios de los pocos productos más necesarios para vivir el día a día se hacen intratables de comprar, ya que valen el triple de lo que costaba en la época de Hugo Chávez. El bolívar no vale nada y la sociedad venezolana está muy sensible y cualquier roce o encontronazo en una de sus calles motiva una discusión violenta. En la columna del Universal de Venezuela, Santiago Quintero escribe así: “Venezuela necesita hombres y mujeres de hechos, no de retórica. Necesita salir de las cadenas que la esclavizan, como reza su himno nacional. Venezuela necesita que la enseñen a pescar y no que le den el pescado. Necesita formalizar sus fuentes de trabajo y asegurar la vida, el trabajo, la salud y la escolaridad de su población. Venezuela necesita tener más fiscales que delincuentes, más trabajadores sociales que políticos sin contenido, más emprendedores que encantadores de serpientes, más científicos que brujos y aprendices de brujos, más espiritualidad y valores humanos, políticos desarrollados y no lunáticos iluminados por las estrellas. Venezuela necesita de una paz activa llena de trabajo creador que promueva la vida y el desarrollo, silenciando a la violencia, la pobreza y la muerte. Ya basta que la elijan como víctima. Ahora ella debe elegir su libertad de los caudillos que la esclavizan”.