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Verdades y mentiras – Por Francisco Pomares

   

Superada la mitad de su mandato, el presidente Rajoy destila una suerte de optimismo tristón que es el resultado directo de su confianza en haber encaminado la marcha del país. Es el suyo el optimismo de un pesimista, que cree que las medidas de ajuste acabarán por obrar el milagro de la recuperación del empleo. Los últimos datos de empleo, sorprendentemente contradictorios con los de la Encuesta de Población Activa, certifican que el último mes ha sido bueno. Hay que alegrarse por ello, porque cada empleo que se crea es un universo vital que cambia. Pero aún no podemos hablar de recuperación del empleo. Al ritmo de las últimas buenas noticias (un ritmo que sabemos no va a ser constante), tardaríamos décadas en volver a tener la población ocupada de antes de la crisis. Sin duda, es verdad que eso ocurrirá en algún momento. España volverá a crear empleo de forma masiva y continuada, porque de las crisis se sale. De todas. Pero lo que está en discusión -aquí y ahora- son los plazos y los tiempos de la recuperación. Y también que es lo que pasa -y pasará en el futuro inmediato- con los millones de personas a la espera de mejorar una situación dramática. ¿Debemos, pues, creer a Rajoy cuando nos dice que estamos ya a punto de caramelo?

Yo no le creería. Rajoy nos prometió que el país se recuperaría sin necesidad de subir los impuestos ni tocar las pensiones. Esa fue su promesa electoral. Subió los impuestos -40 modificaciones de tipos en sólo dos años-, congeló las pensiones y aplicó un programa de recortes que nos ha dejado el Estado de Bienestar en estado embarazoso. Esas medidas traumáticas han destruido la clase media del país y arrojado a la indigencia a centenares de miles de ciudadanos, disparando la desigualdad entre los más ricos -hoy mucho más ticos- y los más pobres -hoy mucho más pobres-. Rajoy nos vende el mantra de la recuperación inminente, jura que no habrá más recortes y nos pide confianza y más tiempo. Pero en dos años, la deuda pública española ha crecido un 35 por ciento y supera ya el billón de euros. Lo que debemos es más que el PIB español. Y tenemos casi un millón y medio de desempleados que con Zapatero estaban trabajando. Nos dicen que estamos mejor. Pero lo único que esta mejor es el déficit público y los beneficios del mundo financiero. Han logrado evitar la quiebra de la Administración y de los bancos provocando la quiebra del verdadero país, que es el que formamos los ciudadanos. Y así es muy difícil confiar en Rajoy.