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1743: La Royal Navy en Canarias

   

Por Juanca Romero Hasmen

Cuánto debemos aprender aún de nuestro pasado! En realidad, y por supuesto respetando las excepciones, no conocemos sino un pequeño vértice del crisol que conforma la telaraña de la historia del Archipiélago canario. Sirva como ejemplo el tema que nos ocupa esta semana. Hace tan solo unos días he podido entablar una intensa y dilatada conversación con el escritor Carlos Fernando Hernández Bento, autor de la obra 1743. La Royal Navy en Canarias, un exhaustivo análisis histórico que me ha dejado sorprendido y que a buen seguro también lo hará con usted, amigo lector.

La Gomera siempre acaba estando en todos “los fregados”… ¿Consideras que damos la espalda a la verdadera importancia de la isla en el escenario histórico?
“La Gomera es una isla menor y éste es un rasgo ineludible. En este sentido sería un despropósito comparar su peso e influencia histórica con el de las islas mayores del Archipiélago. Las cosas son como han sido y son como son. Una vez hecho este apunte, parece también meridiano que en La Gomera se han dado importantes y/o singulares acontecimientos. No podemos olvidarnos que fue escala de Cristóbal Colón y de una auténtica pléyade de exploradores y conquistadores, que vieron en los primeros tiempos históricos al puerto de San Sebastián como el mejor que tenía el Archipiélago. Todo esto convirtió a la isla en escenario de la Historia Universal. Auténtico trampolín hacia América. Habría que hablar también del carácter indómito de sus habitantes, que, aunque siempre fueron muy machacados por el señor, el cacique o el hombre de turno que detentaba el poder, siempre han sido, de naturaleza rebelde, aunque este rasgo haya sido puntual. Esta circunstancia constituye el caldo de cultivo perfecto para que se produzcan episodios muy singulares y plenos de literatura y romanticismo. Podemos referirnos a la famosa Rebelión de los gomeros o a los sucesos del Fogueo de Vallehermoso. Pero también vamos a poner la mira y, con ello entramos ya en materia, en el episodio del ataque de Windham y Cockburn al puerto de San Sebastián, que es el que da cuerpo a la investigación del libro objeto de esta entrevista. Aunque para ello, debamos hacer notar que el abusador, por esta vez, fuera externo a la Isla”.

-¿Qué pintaba la Royal Navy frente a las costas de la isla de La Gomera?

“Para contestar a esta pregunta lo mejor es que hablemos primero de que el ataque contra la Isla se da en el marco de una guerra entre España e Inglaterra, llamada por ellos de “la Oreja de Jenkins” y por nosotros “del Asiento” o, simplemente, hispano-inglesa de 1739. Fue un acontecimiento bélico, como tantos otros, que se dio por el comercio. Gran Bretaña pretendía hacer intercambios mercantiles con las colonias hispanoamericanas y España quería impedirlo. Si pasamos a lo estrictamente particular, Windham y Cockburn fueron enviados a Canarias directamente por el Almirantazgo de su país con el objeto de interceptar unas naves españolas que iban a regresar de América, pasando por nuestro Archipiélago. Se les dio también instrucciones para que hicieran daño al enemigo por tierra si no lograban el objetivo principal. Lo que no muestran los documentos hallados por la investigación es la razón última de que se altere este orden de prioridades y decidan atacar, según llegan a las Islas y sin dilación alguna, contra el puerto de San Sebastián de La Gomera”.

-¿Es este un trabajo literario exclusivo para expertos en la materia?

“Rotundamente, y en conexión directa con lo que expuse en la pregunta anterior… no. Es un trabajo con el que he querido acercarme a un amplio abanico de públicos. Quien quiera disfrutar de la rigurosidad y de la frialdad del dato, que lo haga, y el que pretenda divertirse aprendiendo algo, es libre de hacerlo también. Esta ha sido mi confesada intención y no pienso esconderla. Muy cierto es que no es lo mismo hacer el análisis de un combate bélico, por el fuerte mimbre literario que tiene, que estudiar, por ejemplo, los movimientos poblacionales o la conflictividad social de la etapa histórica que sea”.

-Cañones de gran envergadura frente a herramientas de apero y unos pocos cañones de pequeño porte. ¿Y como resultado…?

“Como resultado final, los ingleses se fueron por donde vinieron y salieron humillados después de intentar humillar, que ironía tan grande. Hicieron un despliegue de poderío bélico, que era la avanzadilla de la época, contra una gente que estaba dedicada a sus labores cotidianas. Esto en el plano puramente psicológico también es estudiado en el libro. Es el choque frontal entre arrogancia británica, consciente de su superioridad técnica, contra la decidida oposición del isleño: “Por mi Patria, por mi Ley y por mi Rey he de perder la vida y, así, el más fuerte vencerá”. O como dijo Umpiérrez al defender Fuerteventura, tres años antes, “anteponiendo el honor a la vida”.

-Apuntando las miras hacia algunos pasajes de las incursiones inglesas en Canarias, da la impresión de que aquí no salieron muy bien parados, ¿es errónea esta apreciación?

“A veces tuvieron algo más de suerte, pero en líneas generales, efectivamente, fue así. Las Islas fueron muy castigadas por piratas, corsarios y militares, no sólo ingleses sino moriscos, holandeses o franceses. Una diferenciación que me parece importante es la intencionalidad que traían, muchas veces era de simple castigo o de saqueo. Lo que está claro es que la toma de alguna de las Islas nunca se consumó, pese a lo abandonadas que siempre estuvieron por la Corona. Pienso que en mayor o menor medida, todas las Islas tienen algún episodio de gloria. No todo es Nelson”.

-En la elaboración de un trabajo tan intenso como este, seguro que tendrás alguna anécdota o curiosidad confesable.

“Muchas. La que más me gusta es la que corresponde a la localización e identificación del retrato de Windham, ése que citando o sin citar, ya empiezo a ver por ahí. Entre otras referencias bibliográficas, primero lo hallé mencionado en una historia de la familia Windham escrita por uno de sus miembros en el siglo XX, obra que tuve que comprar en Inglaterra porque aquí no existía en ninguna biblioteca. En este libro se menciona la existencia de dicho retrato sobre una de las puertas del comedor de Felbrigg Hall (Norkfolk, Inglaterra) el palacio de la familiar de los Windham, enfrente justo del de su padre. Una vez hice la localización bibliográfica me puse en contacto con la administradora del palacio, la señora Eleanor Ingle y fue ella la que me facilitó la imagen a través de mi correo electrónico. En fin, una intrahistoria, por así decir, de naturaleza casi detectivesca”.

-¿Se trata de un trabajo sesgado, decantado exclusivamente por la versión isleña, o las miras son más amplias?

“No. Precisamente el mayor valor del trabajo es aportar toda la documentación y bibliografía inglesa que estaba por sacar a flote. Este conjunto de datos nos ha ayudado a intentar desentrañar lo que realmente pasó aquellos meses de primavera y verano en Canarias, mediante su contraste con la documentación española que ya teníamos desde la época de Miguel de Santiago y Antonio Rumeu de Armas, hace unos 70 años. Creo que estamos algo más cerca de la verdad de los hechos. Tenemos cosas que no teníamos antes: las biografías completas y nombres de los dos capitanes de la división, el retrato identificado de Windham, cuáles eran los barcos que atacaron y sus capacidades bélicas, etc.”.